La demagogia de la igualdad de la mujerLa igualdad no tiene ideologías, hacerlo es demagogia. La igualdad entre mujeres y hombres, es aún un objetivo que dista mucho de ser real. Por eso, no entiendo que todos no busquen el mismo fin. No entiendo que pueda haber personas, que no reivindiquen la igualdad entre hombres y mujeres, que no quieran cambiar esta realidad. Que sigan viendo a la mujer encasillada: como madre, ama de casa, bajo la tutela de padres y maridos, con menos oportunidades y derechos que los hombres, y victimas de la violencia de género. La mujer no puede circunscribirse solo al espacio privado que le ha atribuido el patriarcado desde siglos, caracterizado por la inferioridad y subordinación de las mujeres. Las mujeres y los hombres tienen el derecho de vivir en una sociedad igualitaria. Y, a reclamarlo no solo los 8 de marzo, sino todos los días, hasta que sea una realidad.

El feminismo, como movimiento social, tiene una heterogeneidad de posturas y estrategias, como la diversidad de entenderlo que tienen las diversas ideologías. No se entiende igual al feminismo, desde una visión progresista que de una conservadora. Al igual que en la España de 1931, mientras Clara Campoamor defendía «la igualdad absoluta de derechos para ambos sexos» y el sufragismo femenino, Victoria Kent otra feminista pedía que se aplazara la concesión del voto a la mujer, porque su voto más conservador perjudicaría a la República. Aunque al final, se logró que en las elecciones de 1933, votasen las mujeres, la derecha ganó, culpabilizando a Clara Campoamor de la derrota. Donde hasta el propio Azaña comentó: «dos mujeres solamente en la Cámara, y ni por casualidad están de acuerdo» El feminismo, las mujeres deben de estar unidas en sus propósitos, independientemente de sus ideologías.

Porque las ideologías pretenden patrimonializar y adueñarse de la lucha de la mujer por la igualdad: unas defendiéndolas y otras atacándolas. Cuando todos deberían estar de acuerdo, en que la igualdad entre hombres y mujeres no puede ser solo un principio jurídico, sino algo que se perciba en nuestro entorno familiar y social. Por eso, no se puede hacer demagogia de la lucha de las mujeres por la igualdad de oportunidades y de su derecho irrenunciable a la igualdad entre mujeres y hombres.

Hemos de seguir apostando por el empoderamiento de las mujeres, por garantizar su acceso igualatorio a un empleo decente, a la educación, a la salud…, en definitiva a todos los recursos, bienes y servicios de la sociedad. A eliminar las discriminaciones, a garantizar sus derechos sexuales y reproductivos, y a luchar contra la violencia machista. La mujer es madre, compañera, esposa, hija y hermana, pero hay muchos hombres que no quieren que sean simplemente iguales a ellos. Este año, como todos los 8 de marzo, es una oportunidad para reclamar y luchar por la igualdad, aunque la demagogia, el partidismo y este año la pandemia del coronavirus, han puesto todas las dificultades y desatado todos los temores al derecho de manifestación en el 8-M.

La derecha no entiende al feminismo, poniendo siempre palos en las ruedas, un trauma que nos impide alcanzar la igualdad. Este año, quieren prohibir las calles en Madrid, como espacio de libertad y de reivindicación en aras de la salud pública. No creo que sea el momento de hacer más demagogia y de pensar que se trata en «criminalizar» al movimiento feminista, este 8-M, tiene que convertirse como todos los días, en una reivindicación por la igualdad plena y definitiva de las mujeres. Y, que sirvan estas modestas palabras como apoyo al movimiento feminista, a las mujeres en general y en la búsqueda de nuevos marcos de interpretación de la realidad para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.

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