La banca española pierde beneficios o se han reducido, como consecuencia del impacto de la pandemia en su cuenta de resultados. El Banco de España augura una economía en caída libre y un desempleo cercano al 20 %, la deuda del Estado se disparará, como mínimo, hasta el 114,5 % del PIB, en el 2020. Si el rescate destinado a inyectar recursos financieros a la banca ascendió a 65.000 millones de euros, en la anterior crisis de 2008, nadie tiene idea lo que vamos a necesitar para seguir adelante en esta. Las circunstancias son diferentes, pero el resultado es el mismo, España no dispone de margen para seguir endeudándose sin poner en peligro la sostenibilidad de sus cuentas.

La crisis del coronavirus está suponiendo una fuerte caída de la actividad económica,  generando una merma de los ingresos públicos, a la vez que se estén aumentando los gastos por la activación de prestaciones, Ertes y demás estabilizadores económicos. La banca en España, está concentrado en torno a grandes entidades como: Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter, que también están acusando la crisis, en su termómetro principal: los beneficios. Desde los 10.798 millones de pérdidas históricas del primer semestre del Banco Santander, hasta los 1.157 millones de euros del BBVA, y a la espera de los resultados negativos del resto de bancos, debido a que han reservado en sus cuentas provisiones extraordinarias ante las posibles contingencias a las que tengan que enfrentarse en los próximos trimestres.

Los bancos son fundamentales para el buen funcionamiento de la economía, ellos tienen un rol fundamental para que las empresas puedan contar con flujo de caja y mantener sus actividades, mediante carencias en las deudas y prestamos. El problema no es solo de los bancos españoles, los bancos europeos como Deutsche Bank y Barclays también anuncian resultados poco alentadores en sus últimos informes de resultados o  el banco estadounidense JPMorgan Chase que ha tenido un desplome de de más del 50% de sus beneficios netos en el segundo semestre del año. 

El impacto del coronavirus en la economía es peor que el sucedido en la crisis de 2008, nuestro país sufrirá para recuperarse debido a su alta dependencia al turismo y al sector servicios, aunque también hay optimistas que auguran una remontada en el cuarto trimestre y en el próximo año. Todo esto dependerá de la prontitud de encontrar una vacuna y de no recaer en un nuevo confinamiento, para que no se ponga en riesgo el estado del bienestar. Mientras tanto, el gasto público y los intereses de la deuda seguirán al alza, aumentará el coste de las pensiones, de las prestaciones sociales y de los desempleados, donde la única solución será un esfuerzo presupuestario y si no, queda como última opción, de nuevo, los recortes…

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