indignadosSer indignados del 15-M, me sirvió para entrar en el  debate político de nuevo, en la concienciación de pasar de un papel pasivo como mero espectador a luchar por el cambio de esta sociedad. Las grandes acampadas y asambleas generales de los indignados se olvidaron, algunos comenzaron a crear asambleas en los pueblos y barrios con el objetivo de trabajar colectivamente sobre lo local y lo concreto. Otros optaron por seguir luchando en partidos políticos.Tras 4 años del estallido del 15M, nada es igual que antes.

Yo no estuve entre los indignados del 15-M, hace cuatro años en la Puerta del Sol, aunque fui uno de los indignados. Yo no participé en ninguna protesta y acampada en las principales ciudades del Estado español como rechazo a la grave situación política, social y económica. Yo estaba en desacuerdo con la pérdida de derechos, en contra de los recortes y las privatizaciones en sanidad, en educación y en dependencia. En contra de los altos índices de desempleo, de la creciente pobreza y desigualdad social. Pero, me quedé en mi casa, bueno en la casa que debo al banco, observando, analizando pero sin participar, sin luchar.

Todo movimiento aspira a transformar las cosas, el 15-M quería despertar conciencias y que el pueblo tomara cartas en el asunto sobre cómo es gobernada la sociedad y el papel de los políticos. Se reactivó el movimiento contra los desahucios, las luchas vecinales y reivindicativas, movilizaciones laborales contra los ajustes sociales, contra la reforma laboral contra la Ley Mordaza. El 15-M sirvió para que muchos políticos de izquierdas cambiaran su mensaje de política institucional, crear una nueva manera de hacer democracia, poner el fin a las mayorías absolutas y al bipartidismo.

Ahora, hay que encontrar los partidos que nos representan, porque partidos como Podemos no representan las voces más revolucionarias del movimiento del 15-M, un indignado no puede ser moderado, no podemos quedarnos cortos en las acciones y en las reivindicaciones. Ser indignado es estar enfrentado a las injusticias y abusos del poder político, religioso y económico.

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