Un himno nacional es una composición musical emblemática de una nación, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan​. Desde el siglo XVIII, la melodía de la «Marcha Granadera» ha sido el himno de España a excepción de períodos históricos como el Trienio Liberal (entre 1820 y 1823) o la Segunda República (entre 1931 y 1939), cuando se adoptó el «Himno de Riego». Durante la Guerra Civil, Francisco Franco restableció la Marcha Granadera, haciéndola oficial en toda España tras su victoria. Se trató en varias ocasiones dotar a su himno de letra, pero todos fracasaron.

Marta Sánchez, ayer sábado, en un concierto en el Teatro de la Zarzuela para celebrar sus 30 años en la música, repasó toda su trayectoria al piano y sorprendió reinventando el himno de España. Consta su versión de 14 versos que hablan de su “amada tierra”, de “orgullo”, de los colores de la bandera de la nación, de “grandeza”, de “honor” y de dar gracias a Dios por haber nacido en España. Un himno de sentido nacional y patrio, olvidando que España es un país plurinacional, con diferentes identidades. Buscando una letra para el himno nacional en un contexto delicado y lleno de sensibilidades a flor de piel, a favor del nacionalismo español y en plena efervescencia con Cataluña por la declaración unilateral de independencia y la intervención del gobierno central.

Solo hay cuatro himnos en el mundo que carecen de letra: el de Bosnia-Herzegovina, el de San Marino,  Kosovo y España. No sé si es necesario después de más de 250 años ponerle letra al himno nacional, no sé si hace falta una letra para ser cantada en los partidos de la selección española, en el triunfo de de deportistas españoles o en los mítines de los partidos políticos que se los dan de patriotas. Se quiere en estos momentos tan complicados con el problema catalán abusar de los elementos simbólicos como la bandera y ahora el himno. Cuando lo importante no son las banderas y los himnos, es solucionar los problemas, que tenemos.

Parece que son cortinas de humo para no hablar de la corrupción, del paro, de la educación, de la sanidad, de las pensiones, del problema independentista… No se puede poner una bandera en los ojos para que los españoles no vean y una letra en el himno para que no escuchemos. Todo patriotismo es impulsado por los ritos, por los discursos y por las ceremonias. El patriotismo, sea cual sea, significa una discriminación, a los que no comparten nuestra nacionalidad y despreciamos a los que no la comparten. El patriota no piensa, solo siente y eso no es nada bueno para entenderse con los demás. Nacer en un determinado sitio, es una cosa arbitraria, que no obedece a principios dictados por la razón, la lógica o las leyes simplemente porque tus padres están en ese momento en un determinado lugar, que no es mejor ni peor que ningún otro. Por eso no me siento patriota, ni creo en banderas, ni en himnos.

 

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