Hacer cumplir la ley para defender el Estado de Derecho y tener proporcionalidad para esa defensa por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en Catalunya, será la gran incógnita de lo que puede pasar mañana. Nadie sabe lo que pasará mañana en Catalunya. El Ministerio de Interior ha destinado a más de 10.000 agentes, entre Policía Nacional y Guardia Civil  para prohibir el referéndum ilegal de autodeterminación del 1-O.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: Mossos d´Escuadra, Guardia Civil y Policía Nacional tienen como obligaciones fundamentales las de proteger la vida y las propiedades, además de asegurar el cumplimiento de la ley. Mañana se celebrará un referéndum ilegal, pero los ciudadanos y ciudadanas que vayan a votar no serán miembros radicales con tácticas de «kale borroka», serán padres, madres, abuelos, jóvenes que quieren participar en una votación, aunque sea ilegal. Los catalanes han demostrado siempre su talante pacifista en todas sus manifestaciones. Pero, si las fuerzas de orden entran mañana «como un elefante en una cacharrería» las consecuencias pueden ser imprevisibles.

La policía debe ser justa, imparcial y responsable en el cumplimiento del orden público y de las leyes del país, pero respetando la dignidad de los ciudadanos y haciendo cumplir la ley con proporcionalidad, es decir, con moderación. Los Mossos d’Esquadra afirman que darán cumplimiento a la orden del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) con «proporcionalidad». Lo que no sabemos, si el resto agentes desplegados de Policía Nacional y Guardia Civil aplicarán la misma moderación. No deberíamos pensar en estos cuerpos, como en los años de la Dictadura franquista que su objetivo era la represión de personas y movimientos, han pasado muchos años, y se supone que su objetivo es hacer cumplir la ley, respetando un código de ética para la conducción de sus agentes y un respeto máximo a la ciudadanía para evitar posibles alteraciones de orden público.

Tener un amplio dispositivo policial para impedir que el 1 de octubre se vote, debe ser complicado. Pero, las formas en que se pretenda conseguirlo, pueden provocar que la mecha prenda en unos ciudadanos que quieren votar independientemente de la legalidad o no del referéndum y de unas fuerzas de seguridad sometidas a dos semanas de mucha tensión que deben respetar tres principios: proporcionalidad, congruencia y oportunidad. La proporcionalidad dependerá de la gravedad de los hechos que acontezcan; la congruencia es usar la lógica y el sentido común en sus actuaciones policiales; y la oportunidad es actuar cuando se presente la ocasión. Mañana, esperemos que hacer cumplir la ley no se manche de sangre.

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