El Día nacional de un país es la fecha más importante, por su simbolismo y por medio de la cual se promueve la unidad de todos sus ciudadanos. En España a partir de 1.987 , la ley 18/1987, argumentaba que, «la fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos». No se habla  de Día de la Hispanidad aunque no se deroga el RD 3217/1981 en el que en su primera disposición refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».

Algunos pensamos que hubiera sido más lógico la conmemoración del 6 de diciembre, Día de la Constitución de 1978, como festividad nacional de España que el día asociado al Descubrimiento de América. Para algunos, celebramos el genocidio cometido contra los indígenas americanos, «Masacramos y sometimos a un continente», tal como ha escrito el alcalde de Cádiz, José María González Santos en su cuenta de Twitter. «Vergüenza de Estado aquel que celebra un genocidio», escribía por su parte Ada Colau, alcaldesa de Barcelona o el actor Willy Toledo, conocido por sus continuas críticas sociales, ha mostrado a través de Facebook su descontento con la celebración de la Fiesta Nacional este 12 de octubre «Nada que celebrar, mucho que defecar». Lo que parece que está claro que la fiesta nacional del 12 de octubre no une, no se siente como el día de todos los españoles.

Si la Fiesta Nacional de España tiene connotaciones de “Día de la Hispanidad” y no digamos nada del “Día de la Raza” y las relacionamos con los abusos que los descubridores españoles, con la santa cruz, el misionerismo y la cultura española hicieron en América, si es por esto, está claro que no hay nada que celebrar. Pero, también hay que tener claro que como cualquier país, España también debe tener su “Día Nacional”, tan respetable y celebrable como cualquier día de la autonomía que sea.

España es un país siempre dividido, unos de derechas otros de izquierdas, unos independentistas otros a favor de la unidad de España, unos católicos y otros antireligiosos, unos amantes de las tradiciones y otros amantes de la modernidad, unos por la diversidad otros por la homogeneidad. Los ciudadanos españoles, gracias a la democracia, votamos a unos y a otros, a los que queremos y pensamos que podrán defender mejor nuestros derechos. Dividir no sirve para nada, porque la división crea incomunicación, los prejuicios no te dejan avanzar en las ideas y al final te das cuenta que en la vida encuentras buena gente y mala gente independientemente de su ideología, nacimiento o religión. Si los españoles queremos otra fecha para la Fiesta Nacional de España, la tendremos que cambiar. Quizás nunca estaremos todos de acuerdo en la fecha y en lo que representa, pero se debe por lo menos intentar.

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