Es ilógico, irracional, incoherente, inhumano, absurdo, disparatado e inadmisible, y no se me ocurren más sinónimos para valorar la reunión del lunes 7, en Bruselas de los líderes de la Unión Europea que han alcanzado un principio de acuerdo para frenar el flujo hacia Europa de inmigrantes irregulares y refugiados: pagar a Turquía a cuenta de que asuma la custodia de los asilados que llegan de Siria. La incompetencia de la UE para solucionar el tema de los refugiados, ha buscado la solución de que Turquía haga el trabajo difícil: contener a los refugiados e inmigrantes en su territorio y llevarse de vuelta a los que pisen suelo griego. Los sirios solo podrán alcanzar el continente europeo a través de un proceso de reasentamiento, en el que un refugiado será aceptado en Europa por cada sirio que el Gobierno turco readmita desde Grecia.

La Unión Europea no cumplió con su parte del trato de repartir a los refugiados entre los países europeos, fueron solo palabras en un papel, el plan de realojar a 160.000 refugiados acordado el 23 de septiembre (por el cual España se comprometía a admitir a más de 17.000 refugiados) se ha quedado en nada, en papeles mojados y personas olvidadas.

La «solución» buscada por la UE es devolver a los refugiados a Turquía y desde allí dar asilo solo a los sirios, a cambio de dar mucho más dinero que el inicialmente previsto a Turquía,más de 3.000 millones de euros y acelerar la integración de este país en la UE.  Todo a cambio de tener a los refugiados en Turquía, después de acoger a más refugiados que ningún otro país, cerca de tres millones en total.

El pacto es de provisional de momento, y tendrá que ser ratificado en la próxima cumbre entre los miembros de la Unión Europea y Turquía, prevista para la semana que viene. Pero, lo que está claro es que la propia Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en su artículo 19, estipula que las expulsiones colectivas están prohibidas en el interior de la Unión Europea, que las devoluciones de solicitantes de asilo a un tercer país que no les ofrezca igual protección no son admisibles según la Convención de Ginebra y que las bases del tratado vulneran el derecho internacional . Tenemos además serias dudas de que Turquía sea un país seguro para acoger a los refugiados. Pero, nada de eso importa a los gobernantes de la UE, no hablamos de solidaridad, no hablamos de buscar soluciones dentro de Europa, solo hablamos de xenofobia y de «comprar» la solución pagando a Turquía para no tener problemas de movilidad en el espacio  Schengen. La vieja Europa no ha aprendido nada y sus valores se pierden por miedo al Islam y por miedo  al auge de partidos xenófobos en gran parte de los Estados europeos. La ola de populismo, antieuropeísmo y xenofobia está haciendo olvidar los pobres principios de Europa, buscando una cárcel de alquiler en Turquía … ¡Que vergüenza!

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