Como cada año, el 25 de noviembre, es necesario hablar de la eliminación de la violencia machista. A pesar de todos los avances en materia de mentalidad, de educación, de igualdad, de aprobar leyes innovadoras y medidas de prevención de violencia sexista. En lo cotidiano se siguen vulnerando derechos fundamentales de las mujeres, viéndose afectada su dignidad, sólo por el hecho de serlo. Conmemorar el Día internacional contra la violencia hacia las mujeres, es volver a recordar que la violencia machista se sigue cobrando cada día nuevas víctimas y la necesidad de seguir trabajando para erradicar la violencia contra las mujeres. Un problema que ha existido siempre en el entorno privado y que ahora se ha visibilizado, convirtiéndose en un problema social que no somos capaces de resolver.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en el ano de 1993 que «la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y de las libertades de la mujer…» Fue en Diciembre de 1999, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas declaraba el 25 de Noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, tomando el asesinato de las tres hermanas Mirabal, en la República Dominicana, debido a su activismo político en oposición al gobierno del dictador Trujillo, convirtiéndose en el máximo exponente de la violencia contra la mujer en América Latina. La conmemoración de un día en concreto no sirve para nada, ante  la indiferencia de una parte de la sociedad y de la extrema derecha, que niegan que las muertes de mujeres sea un problema grave, urgente de solucionar, y que se convierten en enemigos de la igualdad entre mujeres y hombres.

Muchos hechos de violencia machista no son percibidos por una parte de la sociedad, seguimos en un mundo donde las relaciones de poder son desiguales entre hombres y mujeres, respondiendo a pautas sociales y culturales que están demasiado arraigados en la sociedad. La violencia machista está presente en sus diferentes expresiones de la violencia doméstica, en las diversas formas de discriminación y de exclusión social, en el menoscabo de sus derechos, en la prostitución, en el abuso y acoso sexual.  Todos hemos de cambiar y dar el paso al reconocimiento de que el problema es que se ha alimentado las diferencias entre hombres y mujeres. Que las mujeres han callado por la violencia sufrida, por el miedo y la vergüenza, por la falta de recursos económicos. Y, que tienen sobre ellas el estigma de muchas veces ser o parecer las culpables, sobre todo en los casos de violencia sexual, donde las preguntas, las acusaciones y las sospechas invierten la culpabilidad a las victimas, más que a los agresores.

En todo, lo que signifique no reconocer el derecho a la igualdad que existe entre mujeres y hombres, que se acentúa aún más, cuando han asesinado en España a 41 mujeres en lo que llevamos de año y 1.074 desde enero de 2003, por sus parejas o exparejas. No hay explicación ni para la violencia machista, ni mucho menos para los feminicidios. La eliminación de la violencia contra las mujeres, es cuestión de Estado, pero también de cada uno y una, de nosotros y nosotras. Prevención en buena parte significa educación e información: esperemos que por lo menos este día sirva como forma de concienciación a esta pandemia de la violencia machista.

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