Lo ha dicho Isabel Díaz Ayuso: “tengo la sensación de que es mucho voto prestado”,  “hay muchos ciudadanos que nos han votado por una situación determinada”. El voto prestado, es el que se emite a favor de un candidato o de un partido que no es de la ideología o del partido del votante. Es decir, se vota con el propósito de derrotar a otro candidato o simplemente pensando que puede ser una solución transitoria. Muchos madrileños y madrileñas han votado a la derecha, han votado al PP, han votado a Ayuso. Lo que no sabemos es si los que han dado su voto prestado, ha sido por la libertad de tomarse unas cañas, por seguir poniéndolas o tener la posibilidad de ponerlas. Votaron por mantener su trabajo. El PP ha ganado 900.000 votos prestados, que han podido surgir una parte del descontento de las clases populares contra la gestión del Gobierno de España.

La ciudadanía no vota mal, ni vota bien. Da igual si el voto es prestado, lo que está claro es que la derecha ha ganado. Y, ahora no valen los argumentos de que: » los que ganan 900 euros y votan a la derecha, no le parecen Einstein» como dijo equivocadamente Juan Carlos Monedero. La izquierda no puede criticar a los votantes que no les votan, lo que deben es hacer autocrítica, y ofrecer algo diferente para no perder a sus votantes. Porque quizás la ciudadanía no confía en Ayuso, pero aún menos en un gobierno de coalición que ha defraudado a muchos. No sabemos si Madrid, será el principio para el PP y el final para el PSOE, en el Gobierno de España. Pero, si yo fuera Pedro Sánchez, comenzaría a plantearme la situación muy en serio.

A lo mejor la izquierda se ha equivocado en que estas elecciones no era cuestión de ideologías, que no era entrar en el juego de «socialismo, comunismo o libertad» como quería la derecha. Que sobraban los miedos, la sobreactuación, que había muchos votantes descontentos de la izquierda que se quedarían en su casa. Que muchos votantes de la derecha irían a votar en contra del Gobierno y de Pablo Iglesias. Que muchos ciudadanos y ciudadanas prefieren correr el riesgo de un contagio o de morirse, antes que perder su trabajo, su casa y morirse de hambre. El voto no es libre cuando la economía aprieta. Ha ganado las posturas más a la derecha del PP y es lo menos malo que ha podido pasar. Porque estaba todo abonado para un aumento del populismo, del voto de la ultraderecha. Por desgracia, hay muchas personas que ven en este populismo una salida a sus problemas…

Un comentario sobre “El voto prestado a la derecha.”

  1. Isabel Díaz Ayuso y el Partido Popular han empleado un lenguaje orwelliano, una manipulación del lenguaje para manipular pensamientos. Apropiándose de la palabra libertad, con técnicas estudiadas de marketing, buscando temas paralelos. Cuando todo el mundo habla de pandemia, muertes y contagios, Díaz Ayuso hace referencia a la hostelería y a la libertad. Desmarcandose de las miserias de la realidad, buscando votos en los deseos y en las aspiraciones de la gente.

    La izquierda no ha sabido contrarrestar el mensaje de Díaz Ayuso e incluso se ha dedicado a hacerle la promoción gratis. George Lakoff gurú del progresismo norteamericano y autor del libro No pienses en un elefante, afirmaba que las personas votan con base en los valores con los que se identifican. Y, que nuestro comportamiento político posee una base claramente emocional e inconsciente, que usando los adecuados marcos mentales, se puede conseguir el voto de la gente aún yendo en contra de sus propios intereses. El triunfo del PP en Madrid se basa en ideas simples que van introduciendo poco a poco en la mente de la gente, conocer los principios de su oposición y desarrollar estrategias para debilitarlos.

    Sin embargo, la oposición del PP no ha utilizado estos conceptos, creyendo en el contenido en lugar de la forma. Consiguiendo que al negar las ideas del PP, las están fortaleciendo. La gente piensa mediante marcos, lo que la gente escucha y acepta, debe encajar en sus aspiraciones y pensamientos. Por eso, le ha dado tanto votos a Díaz Ayuso, el mensaje de poder tomar una cerveza sin limitaciones de horario. Una narración de un relato convincente con unos mensajes simples y eficaces, que ha ganado al discurso ideológico y a la pasividad de la izquierda.

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