La fuerza del voto en blanco y la abstención, suponen un 37% de los votos. La plataforma En Marche! y su lider Emmanuel Macron, un centrista independiente, se ha convertido en el octavo presidente de la República de Francia tras imponerse con claridad a su rival, la ultraderechista Marine Le Pen en unas segundas vueltas marcadas por una alta abstención. Pese a que la mayoría de sus rivales en primera vuelta han llamado a votar por Macron para evitar la llegada de Le Pen al Elíseo, la abstención y voto en blanco se han convertido en un voto de protesta contra la clase política actual.

La abstención en esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas ha sido del 25,38%, ha habido un 8,49% de votos blancos y un 3% de votos nulos. Si se suman, los votos blancos y nulos suponen en torno al 11,5% de los votos emitidos. Es decir, un 37% sumando la abstención, votos en blanco y nulos.

La abstención es simplemente no ir a votar, no introducir ningún voto. No participar en las elecciones por diversos motivos, desde la apatía, el desengaño o simplemente por falta de convicción democrática.  Al no haber voto, éste no se suma y no afecta a los resultados. Pero, además hay otras dos formas: el voto nulo y el voto en blanco que se contabilizan como votos. El voto nulo está motivado por errores o una decisión política intencionada. Y, el voto en blanco es un voto un sobre que no contiene papeleta o una  papeleta en la que no se ha marcado ningún candidato.

Así, el resultado de las elecciones presidenciales en Francia ha quedado así: primero, Emmanuel Macron (66%); segundo, la abstención y el voto en blanco (37%) y tercera, Marine Le Pen (34%). La abstención se ha convertido en el segundo partido de Francia. Quizás, es un resultado que se podrá paralelar a próximas elecciones europeas, el aumento del populismo fascista y el aumento de la abstención y votos en blanco como protesta. Son el «segundo» partido de Francia.

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