Ser conservador o progresista, de derechas o izquierdas, son dos posiciones ideológicas legítimas, que dependerá de unos pensamientos y posiciones en nuestra participación en la sociedad. Que los ciudadanos y ciudadanas votemos a un partido político conservador o progresista, dependerá de muchos factores como: las libertades económicas, las libertades personales, la asignación de responsabilidades al Estado o el favorecimiento de la privatización… Dos diferentes visiones ideológicas que producen consecuencias sociales muy distintas, pero que dependen de nuestro voto.

Durante la dictadura de Franco, la derecha española permaneció unida. En el comienzo de la Transición, fracasaron los partidos de extrema derecha, como Fuerza Nueva y la Falange Española de las JONS. El triunfo de UCD como partido de centro, compuesto por miembros independientes y procedentes de las estructuras del franquismo, que ejercieron un papel protagonista hacia la democracia con el resto de partidos. La formación del partido neofranquista Alianza Popular, que reemplazó el centro derecha político, por el hundimiento del UCD en las elecciones de 1982. El cambio de siglas de Alianza Popular a Partido Popular, en 1989, la llegada de una nueva generación de políticos de derechas encabezados por José María Aznar y su triunfo electoral de 1996. La derecha ganó por primera vez en la etapa democrática y seguía unida. Ahora, hasta el mismo expresidente José María Aznar, ha reconocido en una entrevista a la COPE, el 8 de octubre, que: «Cuando yo dejé el Gobierno en 2004 legué un espacio electoral unido. Hoy ese espacio está dividido en tres y eso es muy mala noticia» 

El número tres forma parte de nuestro día a día: el número tres es el que sigue al dos; tres es dos más uno; con el 3 podemos enumerar el que sigue en orden al segundo; el 3 es un número primo; con 3 valores que se conocen podemos descubrir el valor de un cuarto término; con tres personas, animales, voces, instrumentos o cosas se puede formar un trío. No, no hablamos de sexo, hablamos de política. El espacio electoral conservador que estaba unido se ha «dividido en tres» entre PP, Ciudadanos y Vox.

Una derecha muy similar que se retroalimenta mutuamente y se hace más radical. Sus recetas son todas muy similares. El Partido Popular parte de la desventaja de venir de la corrupción, Ciudadanos limpio de corrupción y Vox que les marca unos mínimos muy altos, para no perder los votos conservadores. Los tres saben que no obtendrán mayoría suficiente en las próximas elecciones, pero que la alianza de los tres partidos les puede hace llegar al poder. Un trío que no es una fantasía sexual, todo lo contrario, será una triste realidad. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.