El poder económico, el poder del capital puede llevar al traste el «procés»: la huida de empresas y bancos que salen despavoridas de Catalunya, pueden lograr lo que no han conseguido las amenazas del gobierno español y las advertencias de los poderes europeos.  Las empresas y los bancos buscan la estabilidad y el dinero, el dinero de todos, porque el dinero no es nacionalista, el dinero es cobarde. Porque el dinero no puede excluir a posibles fuentes de ingresos. El dinero crea matrimonios de conveniencia hasta que la rentabilidad económica puede estar en peligro. El dinero es cobarde, entiende de inversiones especulativas que proporcionan grandes beneficios pero no de riesgos excesivos.

Hablamos de «capital», del dinero que se emplea en la compra de medios de producción y de fuerza de trabajo, para obtener plusvalía, es decir, el dueño del dinero no sólo se conforma con recuperar su dinero, sino además quiere obtener más dinero. El capital lo componen un reducido grupo de grandes empresas y bancos que deciden, de forma autoritaria, las acciones de la compañías para obtener mejores resultados, no creen en una economía afectiva, ni en una empatía hacia ninguna idea que no les sea muy provechosa. En todo sistema económico el capital tienen el poder económico y por lo tanto, también el político.
Artur Mas, el anterior President de la Generalitat, aseguraba en plena campaña de las elecciones autonómicas de 2015 que los bancos no abandonaría a un hipotético Estado catalán: «Los bancos no se irán de Cataluña. La banca y las grandes empresas del Ibex 35, no pueden apoyar a una Catalunya independiente, porque ellos piensan solo en sus beneficios, les da igual Catalunya o España. Por el dinero se explota, se engaña, se vende la propia dignidad, se asesina, se invaden países… El dinero es tan poderoso que marca el signo de las relaciones nacionales e internacionales, el dinero lo puede todo.

La intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil para frenar el referéndum ilegal del 1-O, no han sido nada, comparados con el golpe que han infringido el cambio de sedes de bancos y empresas catalanas como: el Banco Sabadell, CaixaBank, Gas Natural, Agbar, Colonial,  Abertis, MRW, San Miguel…, a la posible Declaración Unilateral de Independencia de Catalunya. Las empresas y bancos han salido de Catalunya porque el mercado español es más grande y está en la eurozona, mientras que una supuesta Catalunya independiente estaría en un limbo político y financiero. Las empresas han decidido salir de Catalunya porque no aceptan convivir con un Govern que no respeta el Estado de Derecho, ni la Constitución, ni el Estatut  y supone poner en riesgo las ventas en el mercado español.

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