El mayor némesis de la vuelta al colegio, no es el coronavirus, ni siquiera el posible riesgo de contagio, ha sido procrastinar dicha vuelta, pensando que sería un curso escolar más, sin hacer absolutamente nada. Diciendo que las escuelas son seguras, solo por el hecho de llevar mascarillas, utilizar gel hidroalcohólico y mantener la distancia entre alumnos. Después de tener que cerrar los centros educativos y acabar el curso 2019-2020 de forma online, los responsables de educación del Gobierno de España y de las respectivas comunidades autónomas, han pospuesto y aplazado las tareas, deberes y responsabilidades para planificar el nuevo curso. La crisis sanitaria puede derivar en una crisis educativa, donde es necesario generar condiciones de posibilidades y oportunidades para todos y para todas. 

Se tenía que resolver los problemas educativos que la crisis del coronavirus ha dejado al descubierto, poder asegurar la igualdad de oportunidades, dotar de más recursos a los centros, tanto humanos como materiales. Establecer un llamamiento a todos los agentes relacionados con la educación, desde partidos políticos, personal educativo, sindicatos, asociaciones de madres y padres, alumnos, para compartir soluciones y liderar propuestas para el nuevo curso. Se tenía que haber planificado el retorno de los niños y niñas a la escuela en el próximo curso escolar, con más profesores contratados, bajando la ratio de alumnos por clase, formando a los docentes en su desarrollo profesional, incluyendo recursos para poder incluir las tecnologías digitales como contenido básico en caso de no poder tener clases presenciales. 

El mayor némesis de la vuelta al colegio ha sido no hacer nada, debido a la incompetencia de todas las autoridades concernidas, esperando que la pandemia no tuviera rebrotes. Esperaban un nuevo curso con los problemas y las carencias de todos los años, pero sin coronavirus. No se puede a menos de dos semanas del comienzo del curso escolar, no tener garantizada la seguridad del alumnado, ni de los docentes, ni del resto de personal, ni de las familias, solo les ha preocupado el retorno a las aulas, apelando a una educación presencial, que nadie puede asegurar. Los escolares volverán, como cada septiembre, a sus centros, con sus compañeros, con sus profesores, con sus rutinas, pero con la incertidumbre de no saber lo que pasará… 

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