El derecho de asilo es una obligación de los Estados, es un derecho humano recogido en el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, regulado por el Derecho Internacional y reconocido en nuestra Constitución. Pero, aparte de ser un derecho, es una cuestión humanitaria ofrecer protección a las personas que huyen de sus países. Los únicos que tienen derecho de asilo, según la ley, son los refugiados, las personas que dejan su país por alguna situación que pudiera poner en riesgo su vida. Un matiz que nunca he tenido demasiado claro, ¿ por qué los refugiados son a su vez inmigrantes? Y, ¿a los inmigrantes no se les puede considerar refugiados?

Para mi tanto un inmigrante que deja su país para establecerse en otro, por pobreza o motivos económicos en busca de un trabajo, es tan refugiado como aquellos que son perseguidos en sus Estados «por motivos de raza, sexo, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas». Tanto los inmigrantes como los refugiados, ambos huyen de sus países, porque nadie emigra como resultado de una decisión tomada libremente, porque nadie desea abandonar su hogar. Todos huyen por algún motivo justificado.

La Convención de Ginebra de 1951, es la que definió quien era un refugiado y quien no, después cada país lo ha regulado con su propia legislación. Estas personas llegan muchas veces como inmigrantes que cruzan la frontera irregularmente y son tratados de la misma forma que los inmigrantes en situación irregular, muchos son expulsados automáticamente. Los refugiados solicitan el derecho de asilo en España, en el Ministerio de Interior, el que estudia cada caso particular y determina cuáles admite a trámite. Mientras tanto, dichos inmigrantes tienen la consideración de acogidos, hasta que se reconozca su condición de refugiados o sean devueltos, expulsados o extraditados.

La preocupación por la seguridad y el control de la inmigración en todos los países, tiene un efecto perverso sobre las solicitudes de asilo, además de las ideas xenófobas de los partidos de ultraderecha y del miedo del resto de partidos a perder posibles votantes, les impulsa a ser cada día menos favorables al acogimiento de los inmigrantes. Favoreciendo cada día más, los campamentos de refugiados en los propios países de origen o de acogida, donde se cometen todas las posibles violaciones de los derechos humanos y sin perspectivas que terceros países los acojan. El Gobierno español, también prepara una nueva ley que introducirá restricciones al derecho de asilo. Parece, que nadie quiere a los refugiados

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