Mañana domingo es el momento en que si tienes dudas vota, no te quedes sin hacer nada. Podemos votar, para mostrar nuestra indignación en contra de la corrupción, de los recortes y de las mentiras incumplidas o simplemente como ejercicio de un deber y un derecho que nos permite escoger. El voto es secreto, pero tengo bastante claro los partidos que no tendrán mi voto.

No puedo votar a los que recorten el Estado de bienestar, a los que sean condescendientes con la corrupción, a los que apoyen las puertas giratorias, a los que criminalicen las protestas sociales, a los que no estén a favor de una política migratoria, a los que privaticen los beneficios de la crisis y quieran socializar las pérdidas.

No puedo votar a los que apoyen una reforma laboral basada en la precarización y la temporalidad, a los que tengan políticas que no favorezcan la igualdad de sexos, a los que no hagan una reforma educativa consensuada y que no cambie cada cuatro años, a los que tengan un sistema tributario que favorezca a los que más tienen.

No puedo votar a los que se olvidan de que España es un país aconfesional, a los que no rectifiquen la reforma del artículo 135 de la Constitución, a los que no planteen un proyecto federal para España, a los que sigan criminalizando el aborto y no respeten la libertad de la mujer a decidir.

No puedo votar a unos partidos que no entiendan la sanidad como universal y gratuita para los inmigrantes, no puedo votar a un partido que no admita la dación en pago. No puedo votar a un partido que nos mienta e incumpla sus propuestas.

Hoy es jornada de reflexión, una jornada anacrónica, en la actual era digital, cuando los límites entre lo que es o no es propaganda electoral es difícil de valorar en internet y en las redes sociales. Y, que además nos privan de conocer encuestas en los cinco días previos. Una jornada de reflexión en la que no podemos esperar al último día a valorar la ideologías, a los candidatos y las promesas, en la cual todo el mundo debe saber su intención de voto, una jornada de reflexión para los que deciden a última hora o simplemente no saben si votarán.

Quizás mañana me costará encontrar una papeleta de un partido que me ofrezca todo lo que yo quiero, pero por lo menos tengo claro a los partidos que nunca votaré. Si tienes dudas vota, no te quedes sin hacer nada.

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