Consumado el divorcio de la izquierda por culpa de la crisis catalana,  entre PSOE y Podemos, entre PSOE y PSC , entre Podemos y Podem. Pedro Sánchez dijo en las primarias del PSOE, que miraría hacia la izquierda para buscar una alternativa y echar a Rajoy. El acercamiento de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias el pasado mes de julio: la plurinacionalidad del líder socialista, el Pacto de gobierno en Castilla-La Mancha, parecía que por fin podía acabar con el fin de los complejos y la una unidad de la izquierda. Pero, el PSOE ha hecho exactamente lo contrario, un alineamiento claro con el PP y Ciudadanos. Ni la España plurinacional, ni pactos con los partidos de izquierdas, ni que los militantes pudieran votar sobre las decisiones importantes del partido. Al contrario, ha acabado dando apoyo al 155.

En Catalunya hay un discurso soberanista, paralelo a un discurso constitucionalista de los partidos no independentistas. En España hay también otro discurso paralelo: lo que se dice en el resto de España y lo que se dice en Catalunya. No se quiere perder votos del resto de España, pero hay que intentar ganar votos en Catalunya. Ese es el principal inconveniente que tienen los partidos constitucionalistas: ganar en España y no perder en Catalunya y viceversa, ganar en Catalunya y no perder en España. Un mismo problema que tiene la derecha y la izquierda.

El divorcio existe también entre los partidos nacionales y su representación en Catalunya: PSC y Podem, e incluso dentro de estos partidos, con dimisiones y corrientes enfrentadas. La autodeterminación de Cataluña había formado parte explícitamente de los objetivos políticos del PSC y ahora respalda el 155, como partido asociado al PSOE. El PSC intenta cambiar el socialismo por el catalanismo moderado: catalanista pero no independentista. El PSC ficha a derecha e izquierda: desde referentes del mundo de la izquierda a procedentes de democracia cristiana. Desde el ex fiscal y ex eurodiputado de Podemos, Carlos Jiménez Villarejo al «exconseller» Ramon Espadaler, líder de la extinta Unió. Desde representantes de Federalistes d’Esquerres al vicepresidente de Societat Civil Catalana. Àlex Ramos. El PSC está perdiendo su «S» en busca de votos indecisos y desengañados.

La dirección estatal de Podemos desautorizó a la dirección de su marca catalana Podem, se hizo un referéndum entre los inscritos de Podem, decidiendo la concurrencia en los comicios en coalición con Catalunya En Comú, siendo el candidato Xavier Domènech, apoyando la celebración de un referéndum pactado y rechazando la independencia unilateral.

La pregunta es: ¿quién votará a favor de una hipotética investidura de Inés Arrimadas? La candidata con más opciones entre el denominado «bloque constitucionalista». E incluso ¿quién facilitará su llegada a la Generalitat vía abstención? Yo no lo dudo, será el PSC, porque hay un divorcio de la izquierda, la izquierda está rota, y nadie se cree un «tripartit» entre Comuns-Podem, PSC y Esquerra Republicana. Todos los giros estratégicos están abiertos, pero la reconciliación en la izquierda es imposible.

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