Está claro que el presidente Rajoy mira por un cristal de color muy diferente a la realidad, su España es diferente a la que vivimos el resto. No se puede decir cosas que nos duelen a los ciudadanos, no se puede ser indolente con el dolor ajeno, no se puede volver a prometer, para no volver a cumplir.

Ramón de Campoamor escribió una cuarteta que decía: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, podría servir esta ley de Campoamor para resumir el Debate del Estado de la Nación, el vigésimo quinto de la democracia y el último de esta legislatura, que se ha celebrado hoy martes en el Congreso de los Diputados.

El triunfalismo del Presidente del Gobierno Rajoy en su discurso, que más parecía un mitin electoral, ha ignorado la realidad de España, la realidad de la calle, además de perder los nervios y entrar en un cuerpo a cuerpo dialéctico con Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, cayendo en la descalificación y reproches personales mutuos, que son de vergüenza ajena, lo mires con el color del cristal que sea.

El discurso del Presidente ha tenido un claro tinte electoral, mezclando mucho de economía, artífice de evitar el rescate, algo de corrupción, la situación en Cataluña y la importancia de la Unión Europea y algunos anuncios: creación de más de medio millón de empleos en 2015, tarifa reducida a la Seguridad Socia para los contratos fijos, reforma legal para introducir «la segunda oportunidad» para que las familias puedan reestructurar sus deudas, cheques familiares a las familias monoparentales con dos hijos.

Sin mencionar a Podemos, ha estado presente en el discurso de Rajoy diciendo que la «fase expansiva» de la economía está expuesta a «ventoleras ideológicas», manteniendo el discurso de los útimos tiempos e identificando a Podemos con el caos. Y, para rematar la promesa de todas las elecciones: «crear tres millones de empleos netos en los próximos años».

Escuchar el discurso de Rajoy, te hace ver una España idílica, en la que no ha habido rescate a la banca, ni recortes en lo más básico, ni precariedad en el trabajo, ni bajadas de salarios, ni paro, ni desigualdades, ni enfermos con hepatitis C sin medicamentos, ni dependientes sin ayuda económica, vaya que no hay desigualdades, que hay cada día menos pobres y menos ricos… Que no existen desahucios, que no hay pobreza energética, que no hay corrupción, que no hay ciudadanos obligados a emigrar, que no hay pobreza infantil, que no hay preferentistas engañados.. Por lo visto, todo eso si lo hay, es pura imaginación de los ciudadanos. Para Rajoy hay una España que ha salido de la crisis, que es el país de Europa que genera más puestos de trabajo y que Alicia en el país de las maravillas debe ser parte de su ejecutivo. Pero, ese país idílico está muy lejos de nuestra realidad.

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