«Lex iniusta non est lex» decía Santo Tomás de Aquino, este aforismo latino lo está empleando la derecha para llamar a la desobediencia civil, a no cumplir ciertas no leyes, porque según ellos, «una ley injusta, no es ley». El problema radica en que se considera una ley injusta y que tiene que prevalecer primero: la obligación moral o el derecho. Y, lo que es aún más grave, si son leyes aprobadas democráticamente, ¿por qué no se cumplen? Si no se cumplen las leyes nos cargamos el Estado de derecho, un modelo de orden por el cual todos los miembros de una sociedad deben cumplir. Es olvidarnos de la legalidad, porque sin Estado de derecho no hay democracia. Toda persona tiene la obligación ética de negarse a hacer algo que no considera justo o no está dentro de sus principios. Pero, hay derechos que, en nada afectan a quienes no los quieren ejercer. Avances sociales como el divorcio, el aborto, el matrimonio homosexual o la eutanasia. Ninguna ley obliga a divorciarse, a abortar, a casarse por obligación con una persona del mismo sexo o a pedir la eutanasia. Son simplemente maneras de preservar un derecho a las personas que así lo elijan.

La derecha española, siempre llega tarde en los avances sociales, en las libertades civiles, que amenaza con llevarlas al Tribunal Constitucional y después no se atreve a derogar. La táctica del ruido mediático no impide que la sociedad siga avanzando y que no triunfe la ideología reaccionaria. La desobediencia civil como forma de oposición, es desleal y poco democrática. No estamos hablando de leyes injustas de una dictadura, donde sí son éticos los actos de rebelión o desobediencia civil, estamos hablando de leyes aprobadas democráticamente. No se puede confundir la desobediencia civil como instrumento de liberación frente a cualquier clase de opresión, con la de no cumplir las leyes porque no estoy de acuerdo. Incluso es lícito y democrático cambiar las leyes, pero mientras hay que cumplirlas.

Que no pretendan emular estos políticos españoles de la derecha a David Thoreau, Gandhi o Mandela, y a millones de insumisos anónimos. Cuando dice Pablo Casado que el Partido Popular llevará al Tribunal Constitucional la futura ley de vivienda del Gobierno y que no la aplicarán en sus comunidades autónomas. Dijeron que no al divorcio, al aborto, al matrimonio igualitario, a la reproducción asistida, a la eutanasia, a la memoria histórica y ahora a la ley de la vivienda. Porque la derecha considera que no es necesario regular los alquileres, ni limitar los precios a los grandes tenedores, ni consideran que sea un problema acceder a una vivienda. La solución de la derecha es la insumisión en contradicción con el mandato democrático.

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