Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía, antiguo número 2 de Javier Arenas cuando este era el líder del PP andaluz, dijo el pasado miércoles en un mitin del PP en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz): «No quiero que a Andalucía se la mande desde Catalunya, no quiero que mande un partido que se llama Ciutadans, que tiene un presidente que se llama Albert, con todo el respeto, a mí no me gusta que en Andalucía se mande desde fuera». Parece que se quiere crear diferencias entre españoles. ¿Desconocerá el señor Antonio Sanz que el candidato por el PP para Presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla nació en Barcelona,1 de mayo de 1970?

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ya ha replicado en Twitter a Sanz diciendo que “Catalunya es España”, y ha ironizado con el hecho de que desde el PP, tan críticos con el proceso soberanista catalán, piensen igual en este sentido que el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Estas declaraciones me provocan la misma la indignación y aversión que cuando, Marta Ferrusola,mujer de Jordi Pujol, en marzo del 2.008, indicó que le molesta «mucho» que ahora el presidente de la Generalitat sea «un andaluz que tiene el nombre en castellano», en referencia a José Montilla, nacido en Iznájar (Córdoba). También desaprobaba su falta de fluidez al hablar catalán. «Un presidente debe hablar bien el catalán».

La actitud de Marta Ferrusola fue xenófoba y claramente discriminatoria al igual que los comentarios de Sanz, que antepone sus intereses partidistas y la preocupación por la competencia de Ciudadanos a crear diferencias entre españoles. El anticatalanismo es un discurso que siempre le ha ido bien al PP, y que puede servirle para ganar algunos votos, pero nunca le servirá para tapar todas las deficiencias y errores cometidos por el PP en su gobierno de España. Es verdad que Antonio Sanz, máximo representante del gobierno en Andalucía, después se ha disculpado, pero hay que tener respeto y es conveniente que seamos más reflexivos ante las acciones que realizamos y las cosas que decimos. La campaña andaluza está en su momento más álgido, es cuando los candidatos nos suelen tomar por tontos, mostrando la cara más simplista y maniqueísta de la política, buscando enfrentamientos y creando diferencias. Así no se ganan los votos.

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