Todos los presos tienen derecho a comunicarse, existen varias maneras de hacerlo: la comunicación oral, escrita, telefónica y el régimen de visitas. Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana, está en prisión preventiva en la cárcel de Lledoners (Barcelona), por existir indicios de la comisión de delitos «de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos» y que «también existe un riesgo relevante de reiteración delictiva. Oriol Junqueras tiene derecho a mantener sus derechos políticos y a poder entrevistarse con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Al igual que se ha entrevistado con otros políticos, líderes sindicalistas, representantes de la patronal, periodistas y personajes del mundo de la cultura.

El encuentro Junqueras-Iglesias generará especulaciones y titulares, pero no dejaría de ser una reunión normal si uno de ellos no estuviera en la cárcel. Y, no debe dejar de serlo por estar Junqueras preso, porque hablar no está prohibido. Y, debe estar dentro de la normalidad que dos personas, que dos dirigentes políticos hablen de lo que quieran. Junqueras, desde que está en la cárcel, parece que tiene más poder que nunca, es una persona muy visitada y respetada. Quizás por ese perfil de moderado, sensato y dialoganteun hombre de izquierdas; de un partido radical desde el punto de vista español, que se confiesa católico; también una persona astuta, pícara y calculadora que fue capaz de convertirse en el hombre fuerte del Gobern de Puigdemont, con la vicepresidencia de la Generalitat y responsable de la Conselleria d’Economia i Hisenda.

Oriol Junqueras es fiel a sus ideas, en la defensa del independentismo. Se le puede atribuir desobediencia reiterada de las múltiples resoluciones del Tribunal Constitucional y también impulsar la declaración unilateral de independencia de Catalunya, pero me cuesta creer que sea responsable ni de rebelión ni de sedición, porque él nunca apostó por la violencia. Y, que como el resto de presos del «procés», mientras se dicta sentencia, no es lógico alargar la prisión preventiva.    

Junqueras, después de cumplir su sentencia en la cárcel, puede ser en el futuro el President de la Generalitat, teniendo a su favor sus cualidades personales, políticas y además de poderse ofrecer como mártir del independentismo. Cuando una persona se muestra dispuesta a hablar, no se puede renunciar nunca a hacerlo. Si Pablo Iglesias considera que ir a la cárcel para hablar con Junqueras, le puede servir para aprobar los Presupuestos del 2019 o para mejorar el conflicto catalán, debe hacerlo. No hacer nada es irresponsable, porque condicionar las negociaciones a un todo o nada, no soluciona los problemas. Gobernar es difícil y a veces hay que hablar con el diablo, que en este caso para algunos es Oriol Junqueras. 

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