El referéndum ilegal del 1-O en Catalunya, se ha celebrado: colegios electorales abiertos toda la noche con gente haciendo actos y actividades lúdicas en las escuelas durante la jornada de reflexión; anuncio por sorpresa del Govern del censo universal para poder votar en cualquier colegio; cientos de personas en las colas aparente normalidad y deseo de votar de mucha gente; falta de control en el censo; organización logística, casi perfecta; las urnas han «salido» y se han formado las mesas; fallos en el sistema informático de votación; centenares de heridos durante las «cargas policiales» de agentes del Cuerpo Nacional de Policía para impedir votar, requisar urnas y papeletas; falta de credibilidad de los recuentos que durante la noche de este domingo están realizando…  La promesa de Rajoy de que la votación no se celebraría no se ha cumplido, el independentismo da el referéndum por celebrado, lo contrario a lo que opina el gobierno y la oposición parlamentaria. Ahora comenzarán las interpretaciones, por unos y por otros. 

Este referéndum unilateral “de independencia” del 1-O es ilegal, infringe la Constitución, el Estatut y quiebra, por tanto, el Estado de Derecho. No pasamos de «la a la ley», la infringimos y se ha querido hacer una a medida. Cuando nos saltamos el Estado de Derecho vamos en contra de la democracia. La democracia debe respetar las leyes. ”El grito de «votarem» (votaremos) ha dejado paso al de «hem votat» (hemos votado). Los catalanes que han querido – y han sido muchos- han votado. No eran delincuentes, ni terroristas, ni incluso activistas, eran ciudadanos normales que querían votar. Que no votaban contra la democracia, ni era un golpe de estado como el del 23-F, eran personas que querían expresarse. Ciudadanos y ciudadanas que ante la ausencia de voluntad de dialogo por parte de los políticos, quisieron hacer lo único que podían hacer: votar. Porque votar no es un delito,pero no sirve para nada sin la legitimidad de las leyes.

Pero, más importante que la ilegalidad del referéndum o el derecho a votar como fundamento de la democracia, ha sido la violencia. Esas imágenes de violencia por parte de la Policía nacional y Guardia Civil para hacer cumplir el Estado de Derecho, aunque se considere un «uso limitado de la fuerza» para hacer cumplir la ley, por parte del gobierno español. Recordaban esas escenas en blanco y negro a la represión de la dictadura franquista, pero ahora en color, y circulando por televisiones, webs y redes sociales, que han sorprendido al mundo. Violencia extrema e indiscriminada contra ciudadanos pacíficos que esperaban votar en un referéndum ilegal.

Puigdemont ha anunciado que llevará al Parlament el recuento de este domingo con el objetivo de poner en marcha la ley de transitoriedad, es decir, declarar la independencia. El referéndum es ilegal, pero han conseguido lo que querían los independentistas: hacer ruido y demostrar su fuerza.  Si Rajoy quiere restaurar la legalidad con la fuerza y atacando a las instituciones catalanas, se equivoca, aunque eso le reporte las simpatías en el resto del estado y por supuesto sus votos. Con el 1-O, no se ha conseguido nada, comienza el peor momento y más inestable desde la muerte de Franco. Las consecuencias, las sufriremos todos, aunque algunos más que otros…

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