Reforma constitucional o proceso constituyenteLa reforma constitucional es plantear cambios puntuales a determinados artículos de la constitución sin cuestionar su legitimidad y mediante los mecanismos que establece la propia constitución. Y, un proceso constituyente tiene como fin crear una nueva constitución adaptada a las necesidades actuales de la población. ¿Qué necesita España? Hay tres opciones respecto al tema constitucional en estos momentos en la política española: el inmovilismo, es decir no cambiar la Constitución (PP); la reforma, es decir buscar consenso para cambiar determinados artículos (PSOE) o crear un nuevo entorno jurídico y político que quede legitimado por el poder constituyente (Podemos)

La Constitución Española de 1978 fue la del «consenso», aquellas cuestiones que suscitaban mayores diferencias  fueron redactadas de tal forma que pudieran ser aceptadas por las diversas fuerzas políticas. Esta es la razón de la cierta ambigüedad que se puede encontrar en algunos artículos de la Constitución. Una Constitución que fue un pacto por la convivencia y las libertades en el que supuestamente todos cedieron, y dieron un gran ejemplo de responsabilidad, en aras de la democracia después de 40 años de dictadura, que nos ha ofrecido libertad, reconocimiento de los derechos humanos, igualdad, separación de poderes, libre derecho a elegir a los representantes, estado de las autonomías… en definitiva el período más largo y más fructífero de la historia de España. ¿Ha quedado obsoleta?

Está claro que es necesario cambiar la Constitución de 1.978,porque tres de cada cuatro españoles no pudo votarla y quienes la pudieron votar, no pudieron influir en su redacción y contenido. Y, sobre todo, porque hay que buscar nuevas soluciones que puedan ser objeto de consenso. Hay que definir de nuevo lo que es constitucional de lo que no lo es, porque lo que determine el Tribunal Constitucional, además de ser elegido en función de mayorías parlamentarias y de dictar sentencias de carácter político, tiene que estar en la nueva Constitución.

Nos queda la opción del proceso constituyente, que tiene como fin una nueva constitución adaptada a las necesidades actuales de la población, que permite a la ciudadanía participar democráticamente en todo el proceso, influyendo en la elaboración de la nueva constitución o participando en la ratificación definitiva del texto constitucional. ¿Estamos preparados? ¿Es necesario, romper con todo lo anterior?  No lo sé, pero lo que realmente es necesario es mejorar la libertad, la democracia, la transparencia y los derechos de todos los españoles. Y, para eso hay que salir del inmovilismo actual.

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