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Las vacaciones del presidente del Gobierno de España.

Las vacaciones de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España, siempre han tenido polémica. Sea por su residencia, por el número de días de vacaciones o por su supuesta dejación de funciones. No sé si el presidente tiene derecho a vacaciones como cualquier trabajador, por no tener una relación laboral ordinaria. Pero, supongo que nadie debería de negarle la necesidad de tener unos días para descansar al presidente del Gobierno, a sus ministros o al rey.

Las vacaciones son ese momento tan esperado del año, para descansar, disfrutar con la familia y amigos, viajar, desconectar del trabajo y recargar energías para regresar con más fuerza. En algo que estamos todos de acuerdo es que las vacaciones son necesarias, aunque muchas personas, por desgracia no las pueden disfrutar por motivos económicos. Y, eso nos debería de preocupar más y buscar cauces para que todo el mundo pudiera disfrutar de sus merecidas vacaciones.

Otro tema en el que nos ponemos todos de acuerdo, es que las vacaciones son para que no te molesten. Por eso, ahora tenemos el derecho a la «desconexión digital». Desde 2018, la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales protege claramente nuestro derecho a no atender llamadas, mensajes, correos electrónicos ni ninguna otra forma de comunicación laboral durante nuestras vacaciones o tiempos de descanso. Aunque existen casos urgentes de fuerza mayor, es decir, situaciones excepcionales que requieran su intervención inmediata y que no puedan ser resueltas por nadie más.

El presidente del Gobierno en sus vacaciones, recibe críticas por parte de la oposición y de la ciudadanía de no estar presente y activo ante una crisis determinada, un incendio o la crisis humanitaria de Ceuta. Que se supone son casos de fuerza mayor y que es precisa su presencia. No obstante, no debemos confundir la presencia física con la eficacia y la gestión efectiva. Porque la resolución de una crisis determinada dependerá de los equipos técnicos y logísticos a pie de la crisis. Porque irse el presidente de vacaciones, no significa que todo el mundo esté de vacaciones. 

Es verdad que el resto de trabajadores no tenemos la suerte de disponer de la Residencia Real de La Mareta en Lanzarote o del palacio de Las Marismillas en el Parque Nacional de Doñana (Huelva). Y, que cuando nos vamos de vacaciones, nos las tenemos que pagar de nuestros bolsillos. Pero todos, no somos el presidente del Gobierno. Se puede estar en desacuerdo. Se puede hacer una ley para que no disponga de vacaciones, que no utilice residencias oficiales e incluso se puede legislar que si descansa, se lo tenga que pagar. Y, por supuesto también el jefe del Estado.

Al presidente del Gobierno, no se le protege su descanso, ni su intimidad personal y familiar. Durante 365 días y 24 horas debe realizar sus funciones y por lo visto estar presente. Ni no es así, está haciendo dejación de sus funciones, según la oposición. El presidente del Gobierno hubiera podido por las circunstancias extremadamente urgentes de Ceuta, cancelar sus vacaciones. Pero, estando de vacaciones, se puede gobernar igualmente. Sería lo mismo que poner en duda el teletrabajo y que dichos trabajadores realizan sus funciones gracias a unos medios de la telecomunicación y de la informática. Porque estamos en el siglo XXI, con sus ventajas y desventajas. 

Que Pedro Sánchez esté ausente de su despacho no es una prueba de abandono o falta de compromiso en sus funciones. Porque en una democracia, el Estado es un conjunto de instituciones colectivas, estructuradas y relacionadas que siguen en funcionamiento. Pero, al igual que en el resto de los once meses restantes, es necesario que se tomen las medidas de una manera rápida, coordinada y eficaz. Da igual en el despacho o en la tumbona de la playa. Y, en Ceuta ha faltado todo esto. De vacaciones o en su despacho oficial, el presidente no ha sabido solucionar una crisis humanitaria. Porque las vacaciones no importan, es la forma en que se gobierna.

 

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