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«Chao, pescao» como desprecio a la información.

El “chao, pescao” de Ayuso se ha hecho viral. Es una falta de rendición de cuentas, además de un desprecio hacia la prensa y a toda la ciudadanía. No querer saber más del tema, hacer borrón, pasar página. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha recalcado este lunes, que ya ha «dicho todo» sobre la polémica compra del ático. Afirmando que: «Está en venta, chao pescao«.

Una expresión cubana como el «chao, pescao» es un coloquialismo muy habitual cuando se despiden. Que responden con: «Y, la vuelta picadillo«. Pero, la expresión de Ayuso no ha sido una divertida expresión, de «hasta luego».

Ha sido no contestar a las preguntas de los periodistas, querer dar por resuelto el escándalo del ático. Comprado supuestamente para utilizarlo como oficinas de la Comunidad de Madrid. «Está en venta. ¡Chao, pescao!«.

Por desgracia el «chao pescao» se ha convertido en una costumbre entre la clase política, sin emplear dicha expresión. Indiferentemente sean de derechas o izquierdas. El no dar explicaciones. Creerse por encima del bien y del mal, cuando han sido escogidos por el pueblo.

Elegir declaraciones sin preguntas, en lugar de ruedas de prensa. Lo hace también Pedro Sánchez. Evitando preguntas incómodas o imprevistas de la prensa. Un desprecio a la ciudadanía y sobre todo a la prensa. Todos los políticos tienen la obligación de ofrecer información, no de «tomar el pelo».

Deben aceptar las preguntas de los periodistas, dar la oportunidad de analizar la información para sacar sus conclusiones. Porque es la única manera que la información llegue a la opinión pública. Hay que reclamar más transparencia a nuestros políticos. Trasladar a la ciudadanía una información rigurosa que le permita tomar sus propias decisiones.

En política siempre estás juzgado, pero si actúas en búsqueda de un aplauso fácil o en búsqueda de la aprobación inmediata, se equivocan. Aparte, de significar una falta de respeto a la información y a la rendición de cuentas a la ciudadanía.

Por desgracia no hace falta decir: «Chao, pescao» para no dar explicaciones. Parece que importan poco los argumentos, los hechos, las explicaciones e incluso la razón. Los políticos en lugar de llamar a la reflexión, buscan la dependencia del foco y la dependencia de la sobreactuación para no decir la verdad.

Hacen de la política un espectáculo, una manera de atrapar la atención y dar muy pocas explicaciones. Díaz Ayuso tiene la obligación de sacar a la luz, de una forma clara y documentada, toda la información sobre la compra del ático. Cómo Pedro Sánchez en los temas de corrupción de su partido o de la crisis humanitaria de Ceuta.

La información es tan importante como si fueran votos en una urna. Es la que debe regir nuestra convivencia. La que debe ser la mediadora de la gestión y de los conflictos de nuestros políticos. Una exigencia básica de la democracia.
Porque aparte de la obligación de las distintas administraciones de dar a conocer, sin que nadie se lo pida, información sobre sus gestiones. Está el deber de informar sobre el uso y destino de los fondos públicos. En ofrecerla, cuando la prensa lo solicita. Algo que por desgracia, olvidan muchos de nuestros políticos.

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