La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas. La anacronía de esta Enmienda redactada en 1781, convierte a Estados Unidos en un país que registra altos índices de criminalidad, porque el derecho a portar armas no hace la sociedad americana más segura sino más vulnerable y violenta.

La sociedad norteamericana no quiere abrir el debate de la Segunda Enmienda, no quieren perder ese derecho a poderse defender, aunque de vez en cuando pierdan sus vidas sus hijos, sus vecinos, sus amigos, como en la matanza del pasado miércoles 14 de febrero. En que un adolescente ha utilizado un fusil semiautomático AR-15 para matar a 17 personas y 14 heridos en el instituto de Parkland, Florida.

Matanzas como la del hotel de Las Vegas el año pasado con 58 muertos y más de 500 heridos en un concierto de country en la ciudad de las Vegas; la masacre en Orlando que asistían a un club gay, en 2016 con 49 muertos y 53 heridos. No han servido para cambiar la Segunda Enmienda. El poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) defiende una cultura belicista en la que un joven de 18 años puede comprar legalmente un rifle semiautomático, aunque legalmente no puede consumir alcohol hasta los 21 años.

Estoy en contra de las armas de fuego para defensa propia; en contra del derecho a poseer armas; en contra de unos políticos que se dejan convencer con generosas contribuciones de campaña para comprar su lealtad; en contra de que los profesores lleven armas para repeler un posible ataque; en contra de unas armas que vulneran los derechos de las personas a seguir vivos y sin temor a que alguien les pueda matar. Respeto a unas leyes de otro país y a la decisión democrática de seguir con la Segunda Enmienda, pero quizás ya sea el momento de que los americanos se planteen la derogación de una Enmienda que no hace más libres a sus ciudadanos por tener armas en su casa. ¿Qué pasaría en España, si cada español tuviera un arma para defenderse? Prefiero, no imaginarlo…

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