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La responsabilidad olvidada en Ceuta.

En una emergencia humanitaria siempre existe una responsabilidad olvidada por parte de los Estados hacia las víctimas y los fallecidos. En la crisis migratoria en Ceuta, existe una responsabilidad compartida, tanto por Marruecos como de España.

Cuando una inmensa mayoría de los inmigrantes han regresado de nuevo a Marruecos, quedan los que no desean regresar, los menores no acompañados y los fallecidos en esta emergencia humanitaria.

Como pasó en Melilla el 24 de junio de 2022, cuando alrededor 2.000 personas, en su mayoría de origen sudanés, trataron de cruzar la frontera entre Marruecos  y España. Con un balance de al menos 37 personas fallecidas y un número impreciso de desaparecidos.

Donde hubo devoluciones de inmigrantes en caliente y sin garantías a Marruecos. Con muchísima demora en prestar asistencia sanitaria. Y, con una fuerza desproporcionada por parte de las fuerzas policiales de España y Marruecos. Y, por supuesto sin asumir responsabilidades ninguno de los dos Estados.

La situación ha sido muy similar a la de estos días en Ceuta. Incluso llevando a inmigrantes en camiones militares a Marruecos. Ambos países haciendo gala de una responsabilidad olvidada, con un número desconocido de fallecidos, que podría sobrepasar los 100. Creando una situación de absoluto desamparo.

En esta crisis humanitaria no es cuestión de buscar solo culpables. Es necesario que Marruecos y España comiencen a colaborar mutuamente en un control migratorio basado en intereses políticos. Regulando el acceso a España de inmigrantes y poder solicitar asilo.

Estamos hablando de derechos humanos de personas migrantes. Algunas que han tenido que regresar a Marruecos, otras que vagabundean por las calles de Ceuta y menores no acompañados que tendrán que ser enviados a la península.

En definitiva, una serie de consecuencias que se suman en una responsabilidad olvidada por parte de Marruecos, España y la Unión Europea. Donde para miles de personas consideran como la única posibilidad de subsistencia cruzar la frontera hacia Europa.

Esto no es una anécdota, ni una casualidad, es una emergencia humanitaria que se volverá a repetir. Donde parece que a nadie le importe, el número de fallecidos y desaparecidos. Lo único que importa es que no entren y poderlos hacer retornar.

España tiene que encontrar el equilibrio entre una frontera que proteja la soberanía, pero también garantizar los derechos humanos de quienes llegan. Porque mientras existan fronteras, habrá personas dispuestas a cruzarlas. Aunque se pongan impedimentos como vallas de obra, concertinas, sistema de botas marítimas y más policías.

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