El Gobierno ha autorizado la prórroga de la vida útil de la central de Almaraz (Cáceres), lo que rompe el acuerdo de legislatura con Sumar del cierre de las centrales nucleares «entre 2027 y 2035». Donde Almaraz era la primera en cerrar el 1 de noviembre de 2027 para la Unidad I y el 31 de octubre de 2028 para la Unidad II. Pero, ahora el proceso no comenzará hasta el 8 de junio de 2030.
El Consejo de Seguridad Nuclear hace un mes dió luz verde a la prórroga que habían solicitado desde el otoño pasado sus propietarias: Iberdrola, Endesa y Naturgy. Pero, el informe preceptivo del Consejo de Seguridad Nuclear no es vinculante salvo si es negativo. La prórroga de Almaraz, no parece ser muy coherente con la política energética y climática del Gobierno de España. Donde la prórroga es para atender la situación internacional de las guerras de Ucrania y de Irán. Pero, que siguen apostando por las energías renovables y el desarrollo de tecnologías limpias.
De nuevo se abre el debate sobre el modelo energético más conveniente para España y la conveniencia o no de mantener abiertas las centrales nucleares. Después del apagón eléctrico que sufrió la península ibérica el 28 de abril de 2025. Y, que yo llevo escuchando desde las décadas de 1960 a 1980, cuando se construyeron las centrales nucleares de Vandellós y Ascó, en Tarragona. Donde muchos estábamos convencidos del lema: «¿ Nucleares ? No gracias.»
Hay quien afirma que la energía nuclear es renovable, que es limpia en cuanto a emisiones a la atmósfera. Hasta la Unión Europea aprobó en 2022, la energía nuclear como verde. Pero, su sostenibilidad se focaliza en aspectos como la gestión de los residuos que genera. Porque la energía nuclear depende del uranio. Lo cual la convierte en un modelo energético no sostenible, ni medioambientalmente aceptable.
Podemos decir que Francia con sus 57 reactores activos, promueve activamente la expansión de la energía nuclear frente a los combustibles fósiles. Mientras que en España el pilar estratégico se basa en las energías renovables. Teniendo solo cinco centrales nucleares en funcionamiento en España: Almaraz, Ascó, Cofrentes, Trillo y Vandellós. Pero, teniendo mucha dependencia del gas, que se debe de importar.
Es decir, que España debe de reducir el impacto y uso del gas en el mercado eléctrico, impulsando las energías renovables y se refuercen las capacidades de almacenamiento. Esta es otra de la razones para prorrogar la vida de la central nuclear de Almaraz. Aunque no aporte seguridad ni robustez al sistema, como se demostró en el apagón eléctrico de 2025.
Un sistema energético basado en la energía nuclear perpetúa el poder en unas pocas empresas eléctricas. Aparte de seguir acumulando residuos radiactivos cuya gestión acabaremos pagando. Mientras se debería de apostar por fuentes de energía renovables, locales y más democráticas, para frenar el cambio climático. No se puede acabar 2035, con ninguna central nuclear funcionando en la Península Ibérica. Y, que Almaraz no sea la primera en cerrar en 2027, lo pone en riesgo.
A lo mejor han pensado en el Gobierno, que no merece la pena continuar con la agenda verde. Ha desistido ante las presiones de las eléctricas. Y, quizás piensen que ya no es necesario mantener el calendario de cierre de las nucleares. Porque si en las próximas elecciones ganan las derechas, la extrema derecha reclamará prolongar la actividad de Almaraz, otras dos décadas más.
