En este momento estás viendo El eclipse como oportunidad de marketing.

El eclipse como oportunidad de marketing.

La Luna se ha interpuesto entre la Tierra y el Sol. Durante poco más de un minuto, la sombra de la Luna ha cubierto la superficie terrestre. El día se ha convertido en un crepúsculo inesperado, para dejar de nuevo ver la luz. Un fenómeno que ha sido algo más que un fenómeno astronómico y se ha convertido en un hecho mediático y en una oportunidad de marketing para atraer visitantes y generar actividad económica.

Un fenómeno natural tan excepcional y efímero como es un eclipse, ha servido para llenar los medios de comunicación, redes sociales y movilizar a miles de personas para mirar al cielo. Buscando medidas de promoción para obtener beneficios económicos, en la franja que los astrónomos estudian por su enorme valor científico. Para unos es una cuestión de ciencia e investigación, para otros es espectáculo y también están los negacionistas.

Muchas veces lo extraordinario, también puede ser diario y no le damos ninguna importancia. Cada atardecer y cada noche, el Sol es tapado por la Tierra. Mientras la Tierra gira sobre si misma y tarda 24 horas en dar una vuelta completa. Para la mitad del planeta es de día y recibe la luz del sol. Para la otra mitad es de noche. A lo mejor como no es excepcional, nadie se lo plantea como una oportunidad de marketing.

Ahora, que ha finalizado este eclipse en la Península Ibérica, nos avisan que tendremos dos eclipses totales en 2026 y 2028. Hay dos formas de entender un eclipse, como oportunidad para ampliar el conocimiento y fomentar la divulgación. Y, otra como una oportunidad pensada principalmente a los intereses económicos.

Pensar que todo se utiliza, desde la tragedia hasta un fenómeno astrológico. Convirtiendo un eclipse en un producto más dentro del mercado. Donde se ha conseguido una oportunidad de conocimiento compartido, pero siempre con el fin de un objetivo económico. Es la sociedad que tenemos, en la que vivimos y que no nos queda otro remedio que aceptarlo o ignorarlo.

Los hay que consideran el eclipse como un souvenir, como una foto para subirla a las redes sociales. Otros que disfrutan de la cuestión científica. Y, también están los que se dedican a mezclarlo con explicaciones sin evidencia científica e incluso teorías de la conspiración. Al final un momento fugaz de belleza del universo en movimiento que se ha convertido en un momento de aglomeraciones y de negocio. Donde el consumismo nos mediatiza y nos convierte en una masa donde todos hacemos, vemos, vestimos y pensamos lo mismo. O por lo menos esa es la intención.

Deja una respuesta