España junto con Italia y Grecia, son los guardianes de la frontera sur de la Unión Europea. Se da la circunstancia añadida de que España es el único Estado con una frontera terrestre con África. Aparte de recibir flujos migratorios en Canarias, Baleares y las costas andaluzas. Lo que todos tenemos claro es que las fronteras españolas son fronteras europeas. Y, que la Unión Europea en el espacio Schengen, no hay fronteras interiores. Es decir, que los ciudadanos de la UE, los residentes de terceros países y los visitantes podemos circular de forma libre y segura.
Lo cual significa que los inmigrantes con permiso de residencia legal o visado válido tienen libertad de movimiento. Pero que los inmigrantes que se encuentran en situación irregular no la tienen. Por lo menos, en teoría.
Vivimos en una sociedad en que una de las principales preocupaciones de los ciudadanos españoles y del resto de Europa es la inmigración. Que se utiliza como un tema de polarización, de exclusión y sobre todo de difusión de odio. El racismo y la p son dos grandes activos para la extrema derecha mundial.
Que podemos marcar con la llegada a las costas meridionales de Europa en 2015. Con más de un millón de personas huyendo de conflictos armados y de condiciones de vida inaceptables en países de África y Asia.
Una tragedia humanitaria, que se convirtió en una profunda crisis de la Unión Europea. Como fue Lampedusa (Italia), Lesbos (Grecia) y después se extendió a Canarias, las costas andaluzas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Peligrosas travesías marítimas con miles de muertos en el Mediterráneo. Innumerables testimonios de voluntarios y organizaciones no gubernamentales en campos de refugiados cuya capacidad de acogida se veía generalmente desbordada. Y, con condiciones de vida inhumanas.
Nos hemos acostumbrado a convivir con inmigrantes en condiciones irregulares. Trabajando en invernaderos, en obras o tareas domésticas. Pero, rechazando su presencia y ofreciéndoles condiciones casi de esclavitud. Convirtiendo el tema de la inmigración en el tema más recurrente para la extrema derecha.
Los países de la frontera sur de la Unión Europea han tenido que defender sus fronteras Sin la solidaridad y el apoyo de los 27. Esto mismo ha pasado con la emergencia humanitaria de los pasados días en Ceuta. España ha tenido que contenerla, cuando incumbe a toda la UE.
Ceuta no es espacio Schengen, pero Ceuta es territorio español y por lo tanto frontera europea. Y, la solidaridad ha brillado por su ausencia.
Donde se ha utilizado una tragedia humanitaria para tomar de manera unilateral por parte del gobierno de Meloni, el retirar del espacio Schengen a España. Con el apoyo de Finlandia y de Alemania.
Si Europa nos abandona cuando más lo ! necesitamos. ? Para qué nos sirve la pertenencia a la UE ? Porque la solución a una supuesta amenaza para la seguridad de Europa, no es cerrar el espacio Schengen a España por cuestiones partidistas.
Europa quiere que el retorno de los migrantes sin derecho a permanecer en la Unión Europea sea más rápido. La creación de centros de expulsión en terceros países. Y, expulsar de forma inmediata a aquellas personas a las que se les haya denegado la solicitud de asilo. La UE ha endurecido su política inmigratoria. ? Qué pasará con la frontera sur de la Unión Europea, cuando gobierne la extrema derecha ?
