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Si la ayuda o la justicia no es rápida, ni es ayuda, ni es justicia.

áanLa ayuda es un acto de solidaridad. Si la ayuda o la justicia no es rápida, ni es ayuda, ni es justicia. Este domingo en Ceuta, la policía ha trasladado a 864 personas de Loma Colmenar al nuevo centro de acogida de Los Rosales, después de mes y medio. Que se ha llenado en menos de dos horas. Y, donde cientos de personas se han quedado fuera, a la espera de una solución. Estas personas fueron trasladadas, de manera voluntaria, sin incidencias, gracias a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Cuando una ayuda tarda tanto tiempo, ni es ayuda, ni es solidaridad, es sencillamente desidia y una falta total de cumplir con los derechos humanos.

Según el Gobierno de España, son alrededor de 4.300 las plazas habilitadas y, en próximas fechas se superarán las 6.000 plazas temporales. Pero, la pregunta es: ¿ Si era necesario tener que esperar un mes y medio para preparar un campamento provisional ? ¿Por qué aún hay menores no acompañados en las calles ?  ¿ Cuándo se pondrán los medios necesarios para el triaje de personas y comenzar los trámites administrativos ? ¿ Por qué las comunidades autónomas se niegan a repartirse a estas personas ?

La ayuda requiere ser inmediata, lo hemos aprendido en las catástrofes naturales. Las primeras horas, los primeros días son esenciales para salvar vidas. Nadie se plantea que después de una riada, un terremoto o un incendio se tenga que esperar un mes y medio para actuar. Es lo que ha sucedido en Ceuta y lo peor es que aún no sabemos el tiempo que ha de transcurrir para volver a la normalidad del 29 de julio.

Lo peor es que no se ha querido ayudar. Porque España tiene los suficientes medios para haberlo hecho. No ha sido cuestión de errores, ni siquiera de culpabilizar a las vacaciones de Pedro Sánchez. Llevamos un mes y medio, en el que se ha evitado tomar medidas, se ha olvidado el respeto por las personas y los procesos que se acompañan. Tanto a personas migrantes como a las  personas ceutíes. Porque la falta de ayuda, ha afectado a todos. Las personas necesitan que se les acompañe, que se les respete y reconociendo sus carencias, se les ayude con inmediatez.

Una ayuda no es solo abordar las necesidades inmediatas, se debe intentar pensar en el largo plazo. No se pueden dejar procesos inacabados, ni dejar la posibilidad de que pueda volver a repetirse el problema. La solidaridad no es cuestión de ayudar poniendo límites. Todos los procesos sociales son complejos y requieren tiempo. Pero, la ayuda debe ser precisa e inmediata.

Si la ayuda o la justicia no es rápida, ni es ayuda, ni es justicia. No hay nada tan injusto como una ayuda y una justicia tardía. La ciudadanía cuando espera una ayuda del Estado, es por unas razones muy concretas que puedan afectar a su seguridad. Cuando se precisa con urgencia de dicha ayuda, como sucedió en la DANA de Valencia en 2024 o en el volcán de Cumbre Vieja en La Palma en 2021. La ayuda tiene que llegar con prontitud y eficiencia, si no lo hace, el resultado es catastrófico. Al igual, si las ayudas económicas tardan en llegar a los afectados. Ceuta es el ejemplo de una ayuda tardía, insuficiente y sin preparar los medios por si se repite de nuevo una emergencia humanitaria.

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