Más de 70.000 personas han cruzado la frontera de Ceuta entre el 30 y el 31 de julio. Una «marcha azul», que ha sido sobre todo por el mar. Una maniobra que no tiene nada de involuntaria por parte de Marruecos. Una manera de recordar sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla.
Sin ser capaces de establecer una relación causa-efecto, ni saber si el Gobierno de España tenía información directa de tal movilización humana. Lo que está claro es que Ceuta y Melilla, son dos enclaves con una importancia estratégica con relevancia histórica y militar para España. Y, para Marruecos una reivindicación territorial.
El 6 de noviembre de 1975, unos 50.000 marroquíes armados únicamente con banderas marroquíes y ejemplares del Corán, penetraron en la provincia española del Sáhara occidental. Fue la famosa Marcha Verde, color del Islam.
Una forma de presión por parte de Marruecos, que mientras el dictador Franco agonizaba, se firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid, por el cual España cedía el control del territorio a Marruecos y Mauritania, que se retiraría del Sáhara cuatro años después.
El Sáhara fue una colonia española desde finales del siglo XIX. Pero, en 1958 tras el ingreso de España en Naciones Unidas y para evitar las obligaciones descolonizadoras, se catalogó como provincia. Aún continúa como territorio no autónomo pendiente de descolonización y controlado por Marruecos.
Desde finales de 1975, miles de saharauis viven en los campamentos de Tindouf, situados en el suroeste argelino. Donde Marruecos promueve un plan de autonomía y el Frente Polisario exige un referéndum de autodeterminación que nunca se ha producido. Un ejemplo de asunto no resuelto satisfactoriamente para nadie.
La marcha azul sobre Ceuta, es una forma de presión por parte de Marruecos a España. De dos ciudades españolas dentro de Marruecos. Donde siempre existirá una disputa política y de migración, de difícil solución. Aunque Ceuta es española desde 1580 y Melilla desde 1497, Marruecos reivindica su soberanía y donde tiene la sartén por el mango. Al utilizar a su propia población como medida de presión.
España no está dispuesta a perder Ceuta y Melilla. Y, Marruecos tampoco. Los dos países están condenados a entenderse. Por sus relaciones económicas y de cooperación en materia de seguridad y migración. Pero, Marruecos siempre intentará conseguir sus propósitos territoriales.
El ejemplo del acuerdo sobre Gibraltar firmado por España, el Reino Unido y la Unión Europea podría trasladarse a Ceuta y Melilla. Eliminando la frontera y buscando un modelo de gestión conjunta. Permitiendo la libre circulación de personas sin que cambie la soberanía española en ambas ciudades autónomas.
La militiracion de las fronteras no impedirá una nueva marea azul, que llene Ceuta o Melilla de inmigrantes o de menores. La solución no es tener más policías y militares, porque estamos hablando de casi 39 millones de marroquíes que pueden ser utilizados como arma de presión.
La frontera sur de la Unión Europea debe ser un espacio de intercambio y cooperación, porque la población de África en 2026 se estima en más de 1.500 millones.
Europa y España tienen que convencerse que las fronteras y las medidas antiinmigración, no pueden contener al 19% de la población mundial con pobreza, injusticias y conflictos armados.
La marea azul proseguirá en Ceuta y Melilla. La inmigración de África continuará y seguirán muriendo miles de personas en el Mediterráneo. Es un problema que no se soluciona con fronteras fortificadas, expulsión de inmigrantes y partidos de extrema derecha racistas y xenofobos.
Pero, parece que la sociedad prefiere emplear los sistemas de siempre. África sirvió a los intereses colonialistas, ahora no le interesa a nadie. Los inmigrantes solo son vistos como un peligro.
Que nadie piense en una defensa militar de Ceuta y Melilla contra una marea azul. Ni en un conflicto militar contra Marruecos. Donde Europa daría la espalda a España. Y, Estados Unidos apoyaría a Marruecos. La coexistencia es siempre complicada. Pero ni las fronteras fortificadas, la expulsión o la fuerza son la solución.
