Cuando se emplea el acrónimo MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados) nos referimos de manera peyorativa a unos menores que llegan a España sin un adulto responsable de ellos y en riesgo de desprotección.
La llegada de más de 1.300 menores a Ceuta coloca a los gobiernos autonómicos del PP ante la disyuntiva del reparto de menores migrantes o rechazarlos según figura en los pactos firmados con Vox en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía.
La capacidad de Ceuta es solo de 29 plazas para menores extranjeros no acompañados. Lo cual pone en marcha la reubicación hacia otras comunidades. Donde el mecanismo contempla un procedimiento reglado y derivaciones individualizadas.
Pero, es aquí donde comienzan los problemas. Porque en los pactos autonómicos entre PP y Vox rechazan a los que ellos denominan menas. Negándose «por todos los medios legales, jurídicos y políticos» a cualquier mecanismo de reparto y la creación de plazas adicionales.
El cumplimiento de la ley y los pactos con Vox son incompatibles. Mucho más, cuando la solución para la extrema derecha, es la devolución de los menores a Marruecos para intentar la reagrupación familiar.
El problema es que la devolución de menores debe tramitarse respetando los derechos de la infancia y el interés superior del menor. Lo que impide aplicarlo como una solución administrativa de manera indiscriminada.
En 2024 la acogida de menores procedentes de Canarias y Ceuta supuso el abandonó de todos los gobiernos autonómicos que compartían con el PP. Y, que ahora el PP no se puede permitir romper, ante la proximidad de unas elecciones que le obliga a mantener sus coaliciones.
Ceuta, está gobernada por el PP, pero necesita solucionar el problema de los menores en las calles y una posible nueva emergencia humanitaria. Vivimos en una situación en la que aparte de los inmigrantes adultos, están los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS).
Esos menores extranjeros no pertenecientes a la Unión Europa que llegan a España sin un adulto responsable de ellos y en riesgo de desprotección. No los podemos ignorar. No pueden ser tratados como a los adultos. Requieren de protección y de atenciones especificas.
Pueden entrar más menores a España, puede incluso significar un gran problema. Pero, no podemos devolverlos como paquetes. Hemos de mentalizarnos que nuestras leyes deben servir de garantes para proteger los derechos de los menores, más allá de cualquier partidismo politico.
No podemos asumir el concepto MENA, deshumanizando a los menores y convertirlos en un colectivo para lanzar mensajes de odio basados en bulos. Ni que sirvan para ganar votos a la extrema derecha. Son menores de 18 años sin protección, que necesitan nuestra ayuda.
No quererles ayudar porque no son españoles, es racismo y xenofobia. Son inmigrantes racializados, pobres y menores. Donde la extrema derecha los criminaliza por su origen nacional o raza, olvidando que son niños y adolescentes, que buscan una vida mejor.
Los supuestos menas, son menores que no vienen a robar ni a aprovecharse de ayudas sociales. No son delincuentes, son menores que huyen de su país, de sus casas, de sus familias. Defender a los menores y a cualquier inmigrante debería de ser un valor esencial en cualquier sociedad civilizada.
