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La dependencia como valor de la sociedad.

Cuando la ciudadanía se aparta de los valores de la solidaridad, crece la derecha, se cierran las fronteras y se destruyen las bases del Estado de bienestar. Los partidos de izquierda siempre han defendido un modelo social más equitativo, eficiente y sostenible. El Congreso ha aprobado la reforma de la Ley de Dependencia y Discapacidad. Unos cambios a unas medidas que se aprobaron en 2006, con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sin embargo los partidos de derecha, siempre exigen recortes en prestaciones y servicios públicos, privatizaciones y bajadas de impuestos. Para ellos la dependencia, como la sanidad o la educación, creen que cada persona es responsable de atender a sus propios riesgos y necesidades. Que lo debe solucionar el neoliberalismo y no la intervención pública. A la derecha no le preocupa lo público, para ellos el Estado del bienestar siempre es excesivo. También, por supuesto la discapacidad.

Incluso las derechas se han olvidado que el Estado de bienestar, no lo podemos mantener nosotros solos, necesitamos de la migración. Aunque ellos consideran la migración como el problema y el Estado de bienestar como algo prescindible, que puede ser sustituido por lo privado. No es cuestión de cerrar fronteras, es cuestión de ampliar el Estado de bienestar a todos. La derecha se beneficia y aprovecha de dinamitar todo lo que sea un bien general.

La economía de mercado, los dogmas neoliberales avalan que tengas que pagarte tu pensión de jubilación privada, tu asistencia médica, la educación de tus hijos y la dependencia de tus mayores. Para la economía de mercado el Estado de bienestar es un gasto inasumible e innecesario. La ciudadanía según ellos, debe estar más preocupada por el individualismo, la competividad, el consumismo y el hedonismo. Sobran políticas ecologistas, energías renovables y ayudas o inversiones sociales.

Vivimos en una sociedad donde los cantos de sirena prometen mantener el confort contra los de más abajo. Simplemente manteniendo este sistema neoliberalista. Donde prefieren en lugar de universalizar el derecho a la dependencia con servicios públicos, que sea a través de empresas privadas. Donde las mujeres, como siempre, son las que se dediquen a cuidar gratis a sus mayores y a sus hijos. Un modelo machista en la cual las mujeres son las que pierden sus derechos.

El neoliberalismo considera todo lo público insostenible, no quieren oír hablar de ampliación de derechos a toda la población. Lo que quieren son empresas que ganen mucho dinero y que los ciudadanos paguen. Ofreciendo la contrapartida de pagar menos impuestos.

La reforma de la Ley de Dependencia, reducirá el plazo máximo para resolver el procedimiento de reconocimiento de la situación de dependencia de seis a tres meses, eliminar incompatibilidades a la hora de recibir prestaciones. Ampliará los servicios de servicio a domicilio, que el Estado abone las cotizaciones de las cuidadoras principales. Se disminuirá la burocracia en el reconocimiento de la discapacidad.

Incrementando las cuantías transferidas a las comunidades autónomas para reducir las listas de espera y profesionalizar los cuidados. Porque en una sociedad avanzada  el cuidado de las personas dependientes es una necesidad. Debido al proceso de envejecimiento de la población y a que las mujeres no sacrifiquen su carrera laboral. Por tener que cuidar primero a sus hijos y después a sus mayores.

Se ha completado el último trámite parlamentario antes de su promulgación y publicación de la norma en el Boletín Oficial del Estado. Con más servicios, más prestaciones y menos burocracia. Donde la atención a la dependencia es junto a la sanidad, la educación y las pensiones, las cuatro patas del Estado de bienestar. Que nadie nos lo arrebate.

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