El trasvase de votos de la izquierda, de Ciudadanos y de VOX, aparte del aumento de votos de los simpatizantes del PP, han dado como resultado la mayoría absoluta al Partido Popular en las elecciones andaluzas. Una izquierda volátil del PSOE que ha preferido cambiar su voto. La desaparición de Ciudadanos en Andalucía, que ha pasado de 21 escaños a cero. Y, la extrema derecha de VOX, que no ha obtenido los resultados previstos, por dar el voto prestado sus simpatizantes al PP. Unos electores que han dado su confianza a la opción política que ellos consideran más apropiada para la defensa de sus intereses. Unos mecanismos causales y de comportamiento electoral, en donde no ha importado la cuestión ideológica. Ha prevalecido el castigo a Pedro Sánchez  y al socialismo andaluz y un voto de confianza a Juanma Moreno.

Es difícil dar una explicación de las causas del comportamiento electoral, el por qué una persona puede cambiar su fidelidad de voto e incluso cambiar antagónicamente su ideología. Quizás está dejando de existir un voto de clase y el votante es más volátil e inestable, quizás más influenciable o simplemente más pasota. Cada vez más, la identificación ideológica derecha-izquierda y su identificación partidista interesa menos. Quizás esta sea una de las razones por las cuales ya no exista la relación entre la clase obrera y la izquierda del pasado. Y, que ahora una población o barrio que antes podían ser votantes progresistas, voten ahora de una manera conservadora e incluso populista. Es importante analizar el comportamiento electoral de municipios como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaira o Utrera, que es el cuarto municipio en población de Sevilla y donde no tenía ni concejales el Partido Popular, en las elecciones municipales del 26-M de 2019. Feudos socialistas que han pasado a manos del Partido Popular.

Estamos delante del debilitamiento de los mecanismos tradiciones de identificación política, cualquiera puede votar a cualquier partido, aunque pueda ir en contra de su ideología y de sus intereses personales. Es decir, un votante que premia o castiga, que cambia su papeleta de voto, según sus intereses y no sus ideas, optando por el partido que cree en ese momento, que defiende mejor sus intereses. El votante ha perdido el miedo a votar una determinada opción política, por ser diferente a su ideología o trayectoria personal. Lo cual puede permitir ese trasvase de votos de un partido a otro. Desde la lógica política de prestar el voto, por ejemplo Ciudadanos o VOX al Partido Popular y la falta de lógica del votante de izquierdas, que cambia su voto. Y, que era pronosticable en estas elecciones andaluzas.

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