Odio,crueldad y cobardía, este post lo escribía en marzo del 2.015, por las reacciones de catalanofobia en las redes sociales, después del accidente provocado por el copiloto del  Airbus A320 de la aerolínea Germanwings, con 144 pasajeros y seis miembros de la tripulación muertos. De nuevo, después del atentado en Las Ramblas de Barcelona, hay mensajes de odio contra las personas que han sufrido el atentado yihadista: «Han muerto catalanes, no son personas», decía uno de los tuits.

A raíz de estas palabras de catalanofobia, lo primero es recordar que los afectados del atentado de Las Ramblas son de 34 nacionalidades diferentes y que estas personas que escudándose en la libertad de expresión publican tuits xenófobos contra los musulmanes y contra los catalanes, demuestran su catadura moral y lo único que pretenden es sembrar odio y no respetar el dolor de tantas personas de Barcelona y de cualquier lugar del mundo que tenga unos mínimos principios éticos y morales.

Igualmente despreciable las cuentas de Twitter de aquellos simpatizantes del Estado Islámico que han aplaudido el ataque y compartido material gráfico. Es el mismo odio el de Al Qaeda y ahora el Estado Islámico que llevan años instando a sus partidarios a planificar y cometer atentados y los que publican comentarios en contra del Islam y los catalanes, generando odio.

Se intenta atacar que Carles Puigdemont, presidente de Cataluña y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, hablaron en catalán ante los medios de comunicación en su comparecencia tras el atentado en la Ciudad Condal. Las ruedas de prensa en la Generalitat son siempre primero en catalán, posteriormente en castellano, y algunas veces se ha utilizado posteriormente el inglés o el francés. No es el día de los idiomas, era el día del respeto a las víctimas. Pero, tampoco entiendo que el conseller catalán de Interior, Joaquim Forn, distinga durante una entrevista en TV3, entre víctimas españolas y catalanas. No era el momento de mezclar las intenciones soberanistas con lo ocurrido estos días en Cataluña.

Unos generan catalanofobia, otros generan antiesapañolismo, es aceptable que unos no quieran cambiar su «hoja de ruta» independentista, que otros defiendan la unidad de España, pero no es el momento de hablar de dichos temas con 14 fallecidos y más de 100 heridos. Esto «ahora no toca», el catalán es un idioma de nuestro país, es patrimonio cultural y además está protegido por la Constitución. Los políticos catalanes tienen derecho a hablar en su idioma y después a hablar en castellano, dejemos de hacer demagogia y no menospreciemos el catalán ni el castellano, procuremos llegar a un entendimiento en el que no quepan menosprecios ni insultos, respetemos la libertad de cada uno. Fomentar el odio, no es el mejor sistema para combatir el terrorismo, ni para llegar a entendernos…

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