La Revolución cubana anuncia una apertura económica que la alejan de los preceptos de la economía centralizada. Después de siete décadas de socialismo en Cuba y una política de máxima presión sobre la isla. Desde hace cerca de cinco meses a un bloqueo petrolero por el presidente estadounidense Donald Trump. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado un paquete de reformas económicas, pero sin hablar de reformas políticas.
Una apertura económica orientada al libre mercado, en un momento en que la isla se enfrenta a una profunda crisis económica. Destinada a atraer inversiones, ampliar la participación de los cubanos residentes en el extranjero en la economía y descentralizar parte de la administración del país. Reformas de corte liberal que afectarán en particular, a la organización de las empresas privadas y estatales, el sistema bancario, el turismo, la agricultura, la inversión extranjera, los impuestos y el mercado cambiario.
Desde la Revolución de 1959, es la primera vez que se quiere transformar la empresa estatal socialista en una sociedad mercantil por acciones o por participación. Que hasta ahora, la inversión extranjera se limitaba a empresas mixtas con compañías estatales. Unas medidas que no sabemos si serán suficientes para satisfacer al presidente estadounidense, Donald Trump. Que busca el cambio político y económico de Cuba e incluso la posibilidad de «tomar el control».
El gobierno cubano parece obligado a actuar ante la ya debilitada economía cubana al borde del colapso, por la política de máxima presión de Estados Unidos. Todos los planteamientos y anuncios reformistas en Cuba son complicados sin cambiar el sistema político. Pero, a la vez Cuba está obligada a dinamizar su economía, para acabar con la penuria y las protestas en la isla.
La pregunta es si es posible una apertura económica con un sistema socialista cubano y que sea compatible sin la decisión democrática del pueblo cubano. Díaz-Canel, dice que las reformas no son una reacción a la presión estadounidense, sino un ejercicio «soberano» de su país que se transforma para mejorar. Donde Estados Unidos mantiene un embargo contra Cuba desde 1962.
Cuba es una dictadura, donde la Revolución del 59 ha fracasado. Con un Parlamento que aprueba todo por unanimidad y con el PCC como partido único. La apertura económica es una necesidad, pero también la apertura política. Donde las cubanas y los cubanos sean los que decidan el futuro de Cuba. No porque sea una exigencia de Estados Unidos, sino porque hay ausencia de libertades elementales.
Fidel Castro murió, entregó la revolución cubana a su hermano Raúl y después a Miguel Díaz-Canel. Cuba dejó de ser un mito para muchos, representó el triunfo de la lucha armada llevada a cabo por el pueblo contra la dictadura de Fulgencio Batista. Cuba ha conseguido sobrevivir desde 1962 al embargo de Estados Unidos, pero ahora Cuba necesita demostrar al mundo que es capaz de cambiar por sí misma. Porque Cuba tiene que ser libre.
