Cuando un partido político se presenta a unas elecciones, debe tener como una de sus prioridades, el anteponer lo general a lo particular. Es decir, por delante de todo el bien común de la sociedad y después todas esas cuestiones particulares que puedan afectar a su partido. El Partido Popular se ha quedado lejos de la mayoría absoluta, ha perdido 63 escaños y están obligados a sacrificar todo lo particular y pensar en pactar para afrontar todos los temas generales de este país.

La  gobernabilidad se prevé compleja, pues ni PP más Ciudadanos ni PSOE más Podemos llegan a la mayoría absoluta. Los partidos tienen que negociar y alcanzar pactos para formar gobierno. En un país que no está acostumbrado a pactar, conformar una mayoría parece casi imposible. El PSOE ha perdido las elecciones y debe esperar a que el PP pueda pactar para gobernar o intentar un pacto con Podemos o Ciudadanos. El PSOE tiene la responsabilidad de intentarlo sino lo consigue Mariano Rajoy. Aunque a las izquierdas siempre les cuesta más, ponerse de acuerdo.

España necesita tener una clase política que empiecen por lo general y acaben con lo particular. Que se olviden de protagonismos, que tengan sentido de mejora, que la necesaria confrontación de ideas sea para progresar en el conocimiento y en la política. Que huyan de frentismos y que sean capaces de pensar en todo lo que les une y no en todo lo que les separa. Mientras esto no lo entiendan, estaremos avocados a una forma de gobernar muy complicada para alcanzar el bien general o a continuas elecciones.

Anteponer lo general a lo particular, es lo mismo que hacer primero lo importante y después lo urgente. Porque si somos capaces de ir buscando soluciones a lo importante, quizás habrá cada vez menos urgentes para solucionar. Si lo urgente se reconoce por el apremio que implica o por las consecuencias que su falta puede causar, lo importante se distingue por el alcance de sus efectos, aunque no sea inmediato. Es lo mismo que pensar en el interés general del máximo de personas, en el bien común, olvidando lo intereses particulares de cada partido. Ahora, podremos comprobar si para los partidos prima más lo general que lo particular, lo importante a lo urgente…

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