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África el continente olvidado por Europa.

África es el continente más olvidado por muchos. En el que la hambruna, la pobreza, las enfermedades, los desastres naturales y conflictos condicionan el futuro de más de 1.500 millones de personas. Es el continente con mayor crecimiento demográfico del planeta. Según las previsiones de las Naciones Unidas una de cada cuatro personas en el mundo será africana a mediados de siglo. Un continente joven, con una edad media de apenas 19 años, comparada con los casi 45 de Europa.

Un continente que ha sufrido la esclavitud y el colonialismo. Donde las potencias mundiales se dedicaron al saqueo de recursos naturales, la imposición de la cultura y leyes europeas y el marcar fronteras artificiales sin importar los grupos étnicos. Todo ello generó la marginación de las comunidades locales, contribuyendo a la inestabilidad, la pobreza, la desigualdad y la falta de desarrollo en muchos países de África.

En la Conferencia de Berlín 14 potencias occidentales entre 1884 y 1885 fijaron las normas para repartirse el continente, legitimar su presencia en los territorios ya ocupados y determinar las fronteras. La descolonización de África es un proceso que se inicia al acabar la Segunda Guerra Mundial y que se extiende hasta la década de los años setenta. Durante más de 70 años, países europeos como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Portugal, Bélgica y España se acordaron de África, en su provecho.

Los territorios españoles en África: Protectorado de Marruecos, Sahara, Ifni y Guinea Ecuatorial. Las colonias de África fueron una forma de exhibición, factor de prestigio y fuente de beneficios, aparte del papel cultural.  Incluso la importancia de que el golpe de Estado de Franco tuvo su inicio en Marruecos y la rama africanista del ejército tuvo un papel relevante en el bando golpista en la Guerra Civil.

La descolonización española en África ocurrió durante la dictadura franquista. La entrega del Protectorado de Marruecos (1956), la independencia de Guinea Ecuatorial (1968), la cesión de Ifni a Marruecos (1969) y la salida del Sáhara Occidental (1975-1976), un territorio aún pendiente de resolución internacional. Y, a todos los efectos una colonia marroquí.

África fue dividida, saqueada y ejemplo de racismo, donde se institucionalizó y engendró el sistema del apartheid. Europa trató a África de la manera más injusta y vergonzosa. La descolonización conformó Estados  caóticos. Conflictos armados, disputas étnicas, pobreza, desigualdad y dependencia de la economía mundial. De los 55 países que componen el continente africano, contando con la República Árabe Saharaui Democrática, no reconocida por la ONU, están los 11 más pobres de todo el mundo.

Millones de personas inocentes, están inmersos en conflictos armados, hambrunas, factores socioeconómicos, climáticos y de seguridad, que le impulsa a buscar una vida digna. Lo hacen a otros países de África o intentan llegar a Europa a través del Mediterráneo. Nadie se acuerda de ellos, solo cuando cruzan una frontera, llegan en una patera o simplemente fallecen en el Mediterráneo. A la sociedad europea no le preocupa la situación de África y de sus 1.500 millones de personas.

Son negros y pobres. La solución es que vuelvan a sus países de procedencia. Tal como quiere la extrema derecha, la derecha y todos quienes les votan. Les da igual que fallezcan de hambre, de enfermedades o en conflictos armados. Pero, que no vengan a Ceuta, a la península o al resto de Europa. Que se queden en África,  el continente olvidado por Europa.

Todas estas personas desplazadas en situación de pobreza, de violencia, de persecución o de cuestiones climáticas, se han convertido en la principal preocupación y amenaza de las sociedades ricas. Fundamentada en argumentos como la seguridad ciudadana, la preservación de la identidad cultural y la sostenibilidad de los servicios públicos. Además, se ser posibles terroristas no identificados. Una parte de la sociedad se lo cree y vota a los que están a favor del racismo y la xenofobia.

Han transcurrido más de 150 años. La mentalidad de los europeos no ha cambiado respecto a los africanos. Seguimos con la mentalidad del colonialismo y la esclavitud. Seguimos con los mismos falsos estereotipos, al considerarlos como personas de menos categoría y derechos. Hay demasiados prejuicios por considerarlos incivilizados, pobres y además negros. Una pena que haya tantos que estén convencidos de esto…

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