Hoy 15 de agosto, mientras Ceuta tiene su frontera blindada ante el riesgo de una nueva entrada masiva de inmigrantes. La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, ha aprovechado la entrega de unos premios del Ayuntamiento de Madrid para recordar que el Estado español mantiene desde hace once años el nivel 4 sobre 5 de alerta terrorista. «El Gobierno español ha dejado que seamos invadidos por muchos terroristas que no quiere identificar y, por lo tanto, Sánchez no solo es un irresponsable, sino que también es un traidor».
Ante el riesgo inminente de que se repitan la dramática emergencia humanitaria del mes pasado, y tras una intensa campaña de mensajes difundidos en redes sociales animando a cruzar la frontera española. Los gobiernos de España y Marruecos han coordinado en Ceuta y Castillejos un fuerte contingente militar y policial realizando férreos controles en las carreteras de acceso. Para frenar a inmigrantes pobres, no terroristas. En su mayoría de origen subsahariano, que huyen de sus países.
Es cruel decir: «invadidos por muchos terroristas». Cuando solo son cientos de personas que atraviesan miles de kilómetros. Que pasan semanas refugiados en el monte Gurugú, que domina la ciudad autónoma, esperando a cruzar la frontera. Para buscar un presente y un futuro mejor. Que desde el 11 de septiembre de 2001, los inmigrantes han sido las principales víctimas del miedo y odio por los actos terroristas.
Las derechas comparten un mensaje antiinmigración que refleja su ideología ultranacionalista. Y, la defensa de que el pueblo cultural o étnicamente homogéneo debe ser soberano. Mostrando siempre una posición antidemocrática. Relacionando la inseguridad ciudadana, el aumento en la presión sobre los servicios públicos y la supuesta pérdida de la identidad nacional con la inmigración.Vinculando la inmigración con la criminalidad. Y, según Díaz Ayuso, como «terroristas sin identificar».
Los representantes políticos deberían evitar hacer apología de la discriminación racial y recurrir a comentarios como clasificarlos como delincuentes o terroristas. Relacionando los migrantes ilegales, con delincuencia, drogas o responsables de la violencia sexual. Para las derechas, la imagen del migrante delincuente es fácil de vender y muy rentable a nivel electoral. Desde Vox, los independentistas de Aliança Catalana, pasando por Feijóo. Y, por supuesto Isabel Díaz Ayuso.
Efectivamente España está en el nivel 4 de alerta terrorista. Vigente desde que se activó por primera vez en junio de 2015, tras los atentados sucesivos de Túnez, Francia, Kuwait y Somalia. Y, mantenido tras los atentados de Catalunya de 2017. Unos atentados relacionados con los retos en la integración social de determinados colectivos o de segundas generaciones y la vulnerabilidad ante extremismos. Pero, la alerta terrorista no tiene nada que ver con que «España es un colador, como el resto de Europa de inmigración ilegal» como afirma la extrema derecha.
Mientras se siga equiparando el ser inmigrante con ser terrorista o delincuente, estaremos haciendo racismo. Nos equivocamos el relacionar a los terroristas con personas no integradas y con un rastro de religiosidad con el Islam. Porque ambas son formas de discriminación que vulneran los derechos humanos y buscan culpabilizar a los inmigrantes de ser pobres.
