La afasia política de Mariano Rajoy y Carles Puigdemont les impide ver y percibir las exigencias de la sociedad española y catalana. No son capaces de entenderse. Su afasia política no tiene cura. La afasia es un trastorno en el que las personas tienen problemas en la comprensión, y/o expresión tras sufrir una lesión en el cerebro. Es un trastorno que les priva de la capacidad de comunicación. La afasia política Mariano Rajoy, se ha convertido en la némesis de Puigdemont, como aquella deidad griega que representaba el castigo, la venganza y la justicia.

La incapacidad de ambos gobernantes de España y Catalunya para resolver la relación pasada ha sido manifiesta. La irresponsabilidad de Rajoy y Puigdemont, ha sido un pulso fratricida, en el que cada uno atiende sólo a sus intereses. Un desafío entre dos políticos con poca altura política, que no se soportan. Ha pasado el 1-O, y si antes del referéndum, había una parte de la sociedad catalana con desafección a España, ahora hay odio. Nunca es tarde, para nada, pero ni Rajoy ni Puigdemont están dispuestos a hablar ni a ceder en sus premisas. Rajoy mantiene preservar la ley y la unidad de España, mientras que Puigdemont tampoco cederá en su propósito de que Catalunya sea independiente de España.

Los medios de comunicación y principalmente las redes sociales, tienen una gran capacidad de influencia en los ciudadanos, El uso transversal de unos y la inmediatez, potenciación, indiscriminación  y multiplicación de lo que pasa a través de las redes sociales, hace que todo se acelere, que la comunicación política y la política misma tenga un papel más difícil para solucionar los problemas. El ver una imagen cientos de veces repetida por una televisión o un video en una red social, hace que la gente se deje llevar por los sentimientos y no por la razón. La gente se divide en opiniones, se cierran al dialogo y se enfrentan entre ellos. El odio genera violencia y la violencia, muchas heridas y hará falta mucho tiempo para curarlas.

La afasia es probablemente la mayor secuela o limitación, desde el punto de vista personal, social y económico, causada por un daño cerebral. Por lo tanto, la adaptación a una pérdida brusca de las capacidades lingüísticas implica numerosos ajustes emocionales y cognitivos, ya que a través del lenguaje las personas canalizan su pensamiento y se comunican con el entorno.

La afasia política de nuestros políticos, es la mayor limitación para buscar una solución para Catalunya y para España. Ahora si Catalunya se declara independiente esta semana, solo quedarán medidas excepcionales: el recurso al artículo 155 de la Constitución, la Ley de Seguridad Ciudadana, aprobada en 2015 o los estados de excepción y sitio del artículo 116. No estamos hablando de una tontería, estamos hablando de perder todo lo ganado en estos últimos 40 años, desde las competencias de la Generalitat a un estado excepcional, en el que quedaría suspendida la vigencia de algunos derechos fundamentales. Tres medidas que implican un riesgo político y social, en el cual triunfará el Estado de Derecho pero no se habrá solucionado el problema catalán. Afasia no por lesión cerebral sino por odio…

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