«Si cuentan los votos legales, gano fácilmente. Si cuentan los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección», dijo Donald Trump, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Sin que hubiera terminado el escrutinio, dijo que había ganado, como estrategia de la negación adelantada de su derrota. Cuando Trump habla de votos legales e ilegales, cuestiona la integridad del sistema electoral de Estados Unidos. No sé si alguien en España pensará que hay votos legales e ilegales, votos de primera y de segunda, votos más importantes y menos importantes. Pero, resulta que hay muchos españoles y españolas que votaron a partidos como Esquerra Republicana con 13 escaños y EH Bildu con 5, en las elecciones del 10N de 2019. Los 874.859 votos de Esquerra y los 277.621 de EH Bildu tienen la misma validez democrática que los que decidieron votar a cualquier otro partido, porque todos los votos son iguales.

El Gobierno de España, ha logrado sacar adelante este jueves el primer trámite de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, para seguir tramitando las cuentas del próximo año gracias al respaldo que le han dado los partidos que le ayudaron en su investidura, entre ellos ERC y EH Bildu, al que se ha sumado Ciudadanos. Según el calendario previsto, los Presupuestos quedarán aprobados definitivamente a principios de enero, cuando hayan pasado por el Senado. El debate de estos días ha estado acaparado por dos temas: el intento de sacar a Ciudadanos de la aprobación de los Presupuestos por parte de Unidas Podemos y del resto de fuerzas políticas que apoyaron la investidura; y el rechazo por parte de los partidos de derechas: PP, Vox y Ciudadanos e incluso barones del PSOE, de que EH Bildu y Esquerra Republicana, apoyen los Presupuestos.

El Gobierno de España ha roto con un principio no escrito, que hasta ahora todos los gobiernos nacionales habían respetado: que no era legitimo negociar con los herederos de la banda terrorista ETA. Pero, EH Bildu es un partido democrático que cuenta con la misma legitimidad que el resto de partidos, porque ha sido elegido por los ciudadanos, aunque pueda tener un ideario y un proyecto político con el que algunos no estén de acuerdo. No se puede vivir en el pasado, es la primera vez que EH Bildu apoya unos Presupuestos y eso es una forma de participar en el Estado. Por mucho que les duela al PP y a Ciudadanos, su mensaje es más democrático y avanzado que las propuestas que ofrecen los programas y declaraciones de los líderes de Vox. EH Bildu es un partido de izquierda abertzale vasca y navarra, no son terroristas, ni filoetarras, ni son ETA ni Batasuna, porque sin hechos juzgados ni condena firme, todo esto es una mentira infundada de la derecha. Porque están faltando a la verdad y olvidando que el Tribunal Constitucional en 2011 dijo que: «la izquierda abertzale como expresión ideológica no ha sido proscrita». Así como Esquerra Republicana es otro partido democrático fundado en 1931 de ideología de izquierdas, independentista y republicana, que está en el Congreso de los Diputados para alcanzar sus objetivos.

No hay votos de primera y de segunda, legales e ilegales, todos los votos son iguales, y no podemos diferenciar los votos y su validez según voten a un determinado partido o a otro. Tenemos que acostumbrarnos a que en una democracia deben convivir distintas ideas. Y, el Gobierno de España es libre para escoger, para lograr sus propósitos, el partido o partidos que juzguen necesarios. Al igual que PP y Ciudadanos son libres de buscar los votos de Vox, un partido que se vanagloria del enaltecimiento del franquismo y que asegura que el de Pedro Sánchez es el «peor Gobierno en 80 años» en España, para conseguir el gobierno de Autonomías o de Ayuntamientos. Pero, también EH Bildu tiene que cambiar su retórica: comenzar a condenar el terrorismo pasado de ETA y ser capaces de no hacer  discursos y actos que no ayudan en nada a la convivencia…

Un comentario sobre “¿Hay votos legales e ilegales?”

  1. Pedro Sánchez conoce lo que es la soledad en el PSOE. Existe la soledad de tomar decisiones, donde ni los compañeros y compañeras del Consejo de Ministros, ni lo asesores, ni los consejeros, le evitan estar solo y tener el desconocimiento de cuáles serán los resultados de sus decisiones, Estar solo es una opción personal, un deseo o algo no deseado, pero algo peor que estar solo es estar mal acompañado. Pedro Sánchez tiene la desgracia de tener unos «barones» que son sus peores enemigos.

    La aprobación de los Presupuestos es algo necesario y se tienen que tomar decisiones, cuando se toman decisiones se corre el riesgo de equivocarse. Nunca se tiene la certidumbre del acierto y se sabe que todo el mundo juzgará las consecuencias de lo que haya decidido. Decidir entre buscar el apoyo de las fuerzas políticas que posibilitaron la investidura o cerrar puertas a EH Bildu y Esquerra, es la opción que piden los partidos de derechas como el PP y Ciudadanos. Pero, perder la mayoría progresista por el voto de Ciudadanos, es cambiar la esencia de los Presupuestos.

    Muchos «barones» del PSOE ven con mayor agrado el voto a favor en los Presupuestos de Ciudadanos, que de Esquerra y EH Bildu. Parece como si prefirieran que no se aprobaran dichos Presupuestos. Como pasó en noviembre de 2016, cuando tuvo que dimitir por la presión de sus propios compañeros del Comité Federal, en que ya se mostró un partido dividido y sigue estando.

    Pedro Sánchez caerá mejor o peor, pero fue el primer el primer secretario general del PSOE elegido por la militancia en julio de 2014, perdió la votación de su propuesta a celebrar primarias y un congreso exprés, en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Mantuvo el inamovible «no es no» a facilitar un Gobierno del PP. En mayo de 2017, las bases del PSOE se impusieron al aparato y Pedro Sánchez se tomó la revancha del bochornoso Comité Federal y de la abstención del PSOE para que Mariano Rajoy volviera a ser presidente del Gobierno. Ganó la moción de censura a Mariano Rajoy en 2018, fue investido presidente y después ganó las elecciones del 10N de 2019, formando un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.

    Todo esto desde la soledad y donde muchos de su propio partido se han dedicado a poner palos en las ruedas, durante estos años y que siguen poniéndolos. Desde la libertad que me da, no ser ni votante ni militante del PSOE, reconozco muchos de sus errores, pero me satisface tener un gobierno progresista en un momento de crisis sanitaria y económica. Donde muchas necesidades legítimas de las personas no se abordan, pero con la seguridad de que el Gobierno, en esta crisis ha puesto por delante el rescate de las familias, que el de los bancos, como sucedió en la crisis económica de 2008.

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