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Gernika: memoria y antifascismo.

Guernika fue la primera ciudad del mundo completamente destruida por un bombardeo aéreo. El presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ha pedido perdón, 88 años después, a las víctimas del bombardeo fascista en Gernika durante la Guerra Civil Española. Un bombardeo autorizado por Franco y ejecutado por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que apoyaban al bando sublevado, con objeto de desmoralizar a la población civil y a las tropas republicanas. Aparte, de suponer un ensayo para tácticas de guerra total empleadas en la Segunda Guerra Mundial.

En 1997 el presidente de Alemania Roman Herzog, envió una carta que lamentaba la autoría alemana en el bombardeo de Gernika durante la Guerra Civil Española. Pero, es la primera que un presidente de Alemania «está aquí en persona para reconocer la responsabilidad histórica de Alemania por aquellos hechos«. Un silencio cómplice ocultando el derecho a la verdad durante todos estos años, faltando algún acto público de desagravio o de disculpa. La Legión Cóndor ya había sembrado terror en Durango, Eibar, Bilbao, Amorebieta, Elorrio, Otxandio y Mungia. Y, hay que recordar también el bombardeo de Alcoi, el 20 de septiembre de 1938, con 10 bombarderos de la Aviación Legionaria italiana.

España se convirtió en un campo de pruebas estratégicas para sus tácticas aéreas antes de la Segunda Guerra Mundial. Las afinidades de Franco con la Italia fascista y la Alemania nazi, propiciaron su ayuda a los rebeldes contra el Gobierno de la Segunda República Española. Mientras la Alemania nazi aportó tecnología militar avanzada, como aviones y asesores, Italia envió tropas y recursos logísticos. Franco fue quien autorizó los bombardeos de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana. Un silencio que ha tenido lugar desde el franquismo hasta nuestros días, donde se ha pretendido ocultar la verdad de lo ocurrido. Y, por supuesto donde nadie ha pedido perdón.

Por eso es tan importante que un presidente de Alemania, venga a Gernika-Lumo a pedir perdón. Y, donde muchos y muchas «gernikarras», piensan que el jefe del Estado español, también podría disculparse por lo ocurrido. En España la figura del jefe del Estado es el rey, pero parece que ni Juan Carlos I, ni Felipe VI, no muestran ningún rechazo a la dictadura franquista. Si el jefe del Estado representó a España en 2020 cuando se cumplieron 75 años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. Y, en mayo de 2025 para rendir homenaje a las víctimas españolas, en la ceremonia del 80 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Mathausennazi. Llama poderosamente la atención que el jefe del Estado y su padre anteriormente, les cueste tanto asistir a los actos de memoria y reparación de las víctimas del franquismo.

La Corona española nunca ha condenado formalmente la dictadura franquista, el jefe del Estado actual nunca lo ha hecho y su padre en sus memorias «Reconciliación», defiende su relación con Franco, mostrando una cierta admiración y agradecimiento por haberlo nombrado rey. En un acto de perdón por parte de Alemania, el jefe del Estado español se ha limitado a su asistencia y a guardar silencio en Gernika, un símbolo de la memoria y el antifascismo. Unas formas que degradan la idea de imparcialidad de una monarquía instaurada y restaurada por el franquismo, que desde el punto de vista democrático, es totalmente anómalo que alguien sea jefe del Estado por ser hijo de alguien.

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