Lo legal no siempre es ético y moral. Hoy ha declarado Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional. El juez cree que Zapatero no ha despejado «los indicios de criminalidad» tras su declaración. La oposición dice que es culpable. El PSOE reclama la presunción de inocencia. Y, él nos pide confianza. Faltan muchas explicaciones, quizás demasiadas.
Niega haber ejercido influencia para que el Ejecutivo de Pedro Sánchez concediera el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia. Tiene que demostrar la procedencia de las joyas que le fueron intervenidas en su despacho y que han sido tasadas preliminarmente en 1,3 millones de euros. La relación con su amigo Julio Martínez. El papel que han desempeñado sus hijas. Sus funciones representativas, de consultoría, mediación internacional y asesoramiento durante estos años.
La Audiencia Nacional le ha imputado delitos de organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental. Y, una pieza separada por delito fiscal y contrabando, por el hallazgo de las joyas tasadas en 1,3 millones de euros. Aparte, de caer la imagen de Rodríguez Zapatero que tenía el PSOE y una parte de la izquierda. Ahora, la inocencia o culpabilidad depende de la sentencia de la Justicia.
La ley se impone y su aplicación lo regula la justicia. Pero, la ética tiene que salir de uno, en cumplimiento de su compromiso personal de excelencia personal y profesional. Toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario, sin excepciones. La carga de la prueba corresponde a quien acusa y Rodríguez Zapatero tiene que demostrar su inocencia. Pero, la inocencia legal, no tiene nada que ver con lo justo, lo ético y lo moral. Se puede ser inocente y haber cometido muchos errores.
