La presunción de culpabilidad es ver a una persona investigada, antes imputada, como culpable. Sin respetar su presunción de inocencia. Hoy la Audiencia Nacional ha confirmado la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra. Por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
Los hechos negativos se divulgan con rapidez y las derechas parece que han encontrado la víctima propiciatoria para atacar a Pedro Sánchez, para obligarlo adelantar las elecciones generales, con fecha límite el 22 de agosto de 2027.
Rápidamente se ha puesto en marcha el consabido juicio paralelo y mediático de la presunción de culpabilidad. Presuponiendo la culpabilidad, hasta que se pruebe lo contrario. Olvidando que todos somos inocentes mientras no se demuestre nuestra culpabilidad.
Las derechas, los medios de comunicación afines y las redes sociales han comenzado a condenar a Rodríguez Zapatero como responsable de supuestos delitos, antes de que exista un proceso. Tanto en declaraciones políticas, como en medios de comunicación y redes sociales. Fundamentado en la libertad de expresión y considerado en es más tolerable para ellos, que un inocente sea condenado a que un culpable sea absuelto.
La presunción de culpabilidad, no mide los efectos a la hora de señalar a una persona como autora de un delito. Vulnerando las garantías procesales como la presunción de inocencia. Acusando sin falta de pruebas incriminatorias, por lo menos hasta ahora.
En España sabemos mucho de los juicios paralelos que colonizan el debate público. Donde la calumnia lo amplifica en la sociedad, creando una falsa culpabilidad y olvidando que una condena penal reside en las pruebas. Y, sobre todo en la labor de la Justicia, que decidirá quién miente y quién dice la verdad, quién es inocente y quién culpable.
Porque esto no va, en teoría, de simpatías políticas, sino de la valoración de pruebas que corresponde necesariamente a los jueces. El PSOE se ha convertido en «la casa de los líos«: José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán todos investigados por casos de corrupción. Y, ahora José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno entre 2004 y 2011.
La presunción de inocencia es uno de los pilares básicos del Estado de Derecho, no vale hablar de los logros de Zapatero en su presidencia. Simplemente cuando se inicia una investigación contra cualquier persona debe partirse de su inocencia. Donde es necesario que existan pruebas obtenidas con todas las garantías, Y, que un tribunal competente e imparcial declare la culpabilidad o inocencia.
Rodríguez Zapatero es inocente mientras no se demuestre lo contrario. La carga de la prueba corresponde a quien acusa. La persona que denuncia o acusa a otra, ha de demostrar la culpabilidad de la misma. Y, nadie puede ser condenado sin pruebas válidas.
El próximo 2 de junio el juez José Luis Calama, tendrá que aportar las pruebas, no solo señalar la existencia de una estructura «estable y jerarquizada» con la finalidad de obtener beneficios el expresidente Zapatero, como principal beneficiario junto a sus hijas. Sin pruebas Rodríguez Zapatero es inocente, hasta que haya una sentencia firme dictada por un tribunal competente.
No se puede jugar políticamente a cargarse el Estado de Derecho y la independencia de los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. A desprestigiar a la Justicia y la política. Atacando al PSOE y al Gobierno de España de corrupción, cuando el Partido Popular también la ha tenido,
No podemos refugiarnos en meras conjeturas o sospechas, en los intereses partidistas, ni en los juicios paralelos y la presión mediática. Rodríguez Zapatero será el primer expresidente del gobierno investigado por corrupción en la historia de España. Ahora, toca esperar el trabajo de la Justicia. Aunque el daño ya está hecho y la ciudadanía necesita muchas, muchas respuestas.
