La unión de la izquierda no es suficiente para ganar unas elecciones en Andalucía, ni en España. El PSOE se ha desconectado de la realidad social de este país, no moviliza, no ilusiona, no propone, no escoge la mejor candidata, no hace campaña electoral. Ha defraudado. El resultado, es que no le votan, ni los que siempre votaron a los socialistas.
La coalición Por Andalucía, formada por Izquierda Unida, Sumar y Podemos, ha fracasado. Y, servirá de argumento a Podemos para no reeditar otra posible unión de la izquierda, en futuras elecciones. La supuesta «candidatura de unidad» no ha sumado. El electorado andaluz ha relacionado Por Andalucía con la política actual del Gobierno de España y por lo tanto con el PSOE.
La izquierda está tan huérfana de ideas, como de líderes. Ni María Jesús Montero ni Antonio Maillo eran los mejores candidatos. Una vicepresidenta del Gobierno de España convertida del día a la noche en candidata a la Junta de Andalucía. Y, Antonio Maillo que tuvo que aceptar ante la falta de candidatos conocidos que pudieran hacerse cargo de la coalición.
La sorpresa de estas elecciones ha sido Adelante Andalucía una izquierda soberanista crítica contra los partidos estatales, contra la izquierda «triste». Adelante Andalucía fue creada para concurrir a las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2018. Estuvo formada por los partidos Podemos, Izquierda Unida y Los Verdes, entre otros. Ahora, van por libres. No comparten la unión con partidos a la izquierda del PSOE.
Adelante Andalucía ha cuadriplicado su resultado, 8 escaños, han obtenido el 9,62 % de los votos. Pero, aunque sea un éxito, no es suficiente para echar a Moreno Bonilla y al PP de la Junta. La unión de la izquierda es algo más que matemáticas, es hacer un relato y un diagnóstico común, además de los propios de cada fuerza política.
Las derechas siguen ganando elecciones y las izquierdas las siguen perdiendo. Se debería comenzar a repensar las estrategias para las próximas elecciones generales. Renovar el imaginario social. Y, para ello es necesario un potente ejercicio de activación popular, movilización y autoorganización de las izquierdas. Si quieren tener alguna oportunidad para conservar el Gobierno de España.
No es suficiente con la unidad de las izquierdas, las izquierdas deben proponer algo diferente. Unas premisas para cambiar el futuro, afrontando nuevos retos contra las tendencias sociales generadas por la derecha y la extrema derecha. No basta con el miedo.
Una respuesta progresista al neoliberalismo y a sus nefastas consecuencias sociales y económicas. Y, para ello se necesitarán análisis profundos para dar un nuevo impulso. Conseguir, en definitiva, despertar el nivel de movilización. El que la sociedad se mueva frente a una derecha más xenófoba y populista, cada vez más cercana al fascismo.
A la sociedad se le ha prometido muchas cosas, que no se han cumplido: trabajo, sueldo, vivienda, igualdad de oportunidades… Muchos sectores sociales se sienten indignados y buscan la solución en la derecha y la extrema derecha. Mientras la izquierda no acierta en hacer una lectura correcta de la situación. El diagnóstico de la izquierda en general, no es acertado.
La ciudadanía necesita certezas, respuestas sólidas e inspirar confianza. Ante una ciudadanía cada vez más diversa y compleja. La izquierda no sabe ofrecerlas, mientras las derechas aunque basado en mentiras, las ofrecen. Si las izquierdas no dan respuestas será otro el que se las dé.
Las izquierdas han olvidado el potencial que siempre han tenido para la transformación social. La unión de la izquierda no es suficiente, hace falta algo más. La disyuntiva entre la izquierda estatal y las izquierdas soberanistas es abrir otro melón.
Una coalición estatal de izquierdas o la «opción Rufián». Donde las fuerzas soberanistas como Adelante Andalucía, la Chunta en Aragón, Compromís en la Comunidad Valenciana, el BNG gallego, Bildu o Esquerra hagan un frente común.
Hace falta algo más que una izquierda soberanista, hace falta un proyecto común que genere ilusión y un líder o lideresa que sea capaz de defenderlo. El reto de la izquierda, lo tiene muy complicado. Estamos abocados a que la derecha nos gobierne y que la extrema derecha ponga sus imposiciones.
