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15 años del 15-M indignados.

15 años del 15-M indignados. Contra la clase política y las élites económicas. Los que  empujados por los recortes sociales salieron a las plazas para protestar. Pensando que el cambio era posible.

Pero, después de 15 años del 15-M, seguimos igual. Con la diferencia de que algunos han dejado de luchar. Otros se han cambiado de bando. Y, la derecha con la extrema derecha, imponen su relato. Siendo ellos, los que ahora reivindican otra indignación.

¡INDIGNAOS!, decía Stéphane Hessel en su libro a los jóvenes. «Porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados«.

Fue la lucha para salvar la democracia basada en valores éticos, de justicia y libertad. Para defender nuestro derecho y nuestro deber de recuperar unos valores. De los que se habían apoderado la clase política y las élites económicas. Y, que aún siguen conservando.

Decía Hessel que: «Una verdadera democracia necesita una prensa independiente». Después de 15 años del 15-M, la prensa tradicional sigue en manos del poder económico. Los seudomedios y las redes sociales, se encargan de decir lo que es verdad y lo que no lo es.

Donde el derecho a la información de los ciudadanos, se ha cambiado por los bulos, la mentira y el odio. Que han ayudado a la judicialización de la política y a imponer las penas antes que las sentencias. Olvidando el principio de la presunción de inocencia.

Hessel hacía referencia a las connivencias existentes entre el poder político y el poder económico. La misma cultura de la corrupción. Después de 15 años del 15-M, seguimos con la misma corrupción económica y política. «No hay pan para tanto chorizo«.

«No hay que quedarse en la protesta. Hay que actuar». Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de movilizarnos para empujar a los Gobiernos a llevar a cabo las reformas fundamentales». Democracia real, pero la izquierda no ha sabido hacerlo.

Se hablaba hace 15 años del 15-M de la juventud sin futuro. La misma que ahora tampoco lo tiene. Con mi menos educación pública, más trabajos precarios y problemas de acceso a la vivienda. Nada ha cambiado, incluso ha empeorado el presente y el futuro.

Unos políticos que no hacen vivienda pública, que votan en contra de la prórroga de los alquileres. Con sueldos bajos, con más desahucios, con más pobreza. Peor sanidad, educación, dependencia. Y, con la constante privatización de todo lo público.

Seguimos con el bipartidismo. Vivimos ante una crisis de credibilidad con los partidos y los políticos. Nada ha cambiado. Las izquierdas siguen divididas y enfrentadas. Las derechas unidas y más extremas. Siendo la extrema derecha la respuesta actual a la indignación.

Vivimos unos tiempos de crisis económica, política y de valores, donde el miedo, el odio y los extremismos han venido para quedarse. «La democracia es el objetivo, pero también ha de ser el medio«. Lo es ahora en las elecciones andaluzas de este domingo. Y, lo será también en las próximas elecciones generales. !INDIGNAOS!

 

15-M

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