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La reflexión sobre el voto en Andalucía.

No sé si la ciudadanía en general hace alguna reflexión sobre su voto. Sobre su decisión de: ? a quién va a votar ? ? De quién defiende mejor sus intereses ? En España, el día anterior de unas elecciones, tenemos la jornada de reflexión y las encuestas sobre la intención del voto están prohibidas en los cinco días previos a las elecciones. Pero, creo que no hay demasiada reflexión en estas elecciones andaluzas.

Aunque en estos tiempos globales de la información y de internet, parece un absurdo el que se limite la libertad de expresión para pedir  o para saber la intención del voto de la ciudadanía. Vamos a suponer que hay un porcentaje que tienen claro su voto, otros están indecisos y también, los que lo deciden en el mismo momento de votar.

Lo que parece obvio es que las personas votamos por razones ideológicas, por simpatía, por forofismo o por despecho. Aunque, lo lógico es votar a quien en teoría va a defender tus intereses. Porque resultaría absurdo, querer votar a un partido que va en contra tuya.

Se supone que nuestro voto ayudará a decidir el futuro de la atención médica, de la vivienda, de la educación, de los programas sociales y de la política económica. Es la oportunidad que tenemos de tomar decisiones clave sobre la calidad de vida que deseamos para nosotros, nuestra familia y nuestra comunidad.

Votar es la oportunidad de defender las causas que nos importan. La baja participación electoral implica que un grupo reducido de votantes, va a decidir para la mayoría. Cada voto emitido, aparte de ser una defensa de la democracia, es acordarse también, de las luchas de quienes nos precedieron.

El voto nos iguala a todos. Es el mecanismo a través del cual expresamos nuestras aspiraciones por un futuro mejor. Que después de cuatro años, en las nuevas elecciones, tenemos tiempo para la reflexión  y poder revertirlo en las siguientes. Si no se han cumplido las promesas electorales.

Votar es la oportunidad de decidir cómo se invierten nuestros impuestos. El que tengamos unos buenos servicios públicos y un Estado de bienestar. Pero, sobre todo es una oportunidad de cambio, para todo lo que no funciona. Votar no es solo un deber cívico; es la responsabilidad de escoger a los que nos representan.

La reflexión del voto no es una cuestión sencilla, pero es necesaria. Votar en contra de nuestros intereses, no parece la mejor elección. Si eres pobre, no puedes votar a un partido que va en contra de tus intereses. Y, si eres rico tendrás que intentar defender tu dinero, tus propiedades y tu situación.

Esto parece tan lógico, que cuesta entender que un mileurista vote a un partido que defiende los intereses de los que más tienen. Los que están en contra de la reforma laboral, de la reducción de jornada, en contra del aumento de sueldo. En contra de la revalorización de las pensiones, de las ayudas sociales o en contra de la prórroga del aumento de los alquileres.

Nadie debería tirarse piedras, a su propio tejado. En Andalucía, no gobierna «Juanma», gobierna el Partido Popular. El mismo partido que vota en contra de los más desfavorecidos, el que baja los impuestos a los más ricos. Los mismos que abogan porque las energéticas y los bancos, no paguen impuestos extraordinarios. Pero, que los consumidores no vemos repercutido en nuestras facturas.

«Juanma» no puede defender tus intereses, porque no son los suyos. El Partido Popular defiende los intereses económicos de una minoría, aunque se disfrace de rey Baltasar, de persona sensible, moderada, siempre sonriente y que además canta. «Juanma» es el ejemplo de alguien que parece despolitizado y desideologizado, pero que es el presidente del Partido Popular en Andalucía.

Moreno Bonilla fue el primer presidente autonómico del PP en pactar con Vox. Fue el que le abrió las puertas a la ultraderecha en España. Y, que puede volver a hacerlo, si no alcanza la mayoría. Porque sus políticas, tampoco difieren demasiado de la ultraderecha.

En los últimos años, en las democracias desarrolladas hay muchas personas que votan en contra de sus intereses particulares. Votando los más necesitados a la derecha y a la extrema derecha, que son los que defienden los intereses de los más poderosos.

Está confusión no existe solo en Andalucía. La ilógica situación de votar contra nuestros intereses particulares muchas veces. Se hace por culpa de una izquierda que ha fallado a mucha gente. Y, donde muchos han cambiado sus ideales, por lo menos a la hora de votar.

La reflexión sirve para aprender de los errores, para tomar decisiones informadas. No para equivocarse de nuevo. La resiliencia de las andaluzas y andaluces, es de sobra conocida. No podemos permitirnos, cuatro años más de derechas en Andalucía.

El ejercicio de ensoñación con la izquierda, a lo mejor no se cumple. Y, todo puede incluso empeorar. Pero, la determinación de nuestro voto puede arreglar una sanidad desmantelada y la privatización de lo público en Andalucía. Merece la pena intentarlo, haciendo un ejercicio de reflexión…

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