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El absurdo sentido común cuando no es común.

El absurdo sentido común lo es cuando no es común. Puede ser una falta de sentido común o simplemente tener la intención de engañar. Una persona puede no estar informada sobre un tema o tener una carencia de juicio práctico o lógico en determinadas situaciones. Y, otra muy diferente, es el bulo y la mentira.

No basta solo con sentido común para tomar decisiones, es necesario ser coherente y no basarse en el interés particular o en una supuesta capacidad personal para juzgar determinadas situaciones.

Hace falta antes de emitir un juicio o una acusación, tener un poco de prudencia y de inteligencia. Teniendo la precaución de basarse en conocimientos científicos. Si no lo hacemos, se puede correr el peligro de equivocarse. Y, además crear alarma social.

El brote del hantavirus en el crucero MV Hondius,  generalmente asociado a roedores, podría haberse transmitido de persona a persona a bordo del barco, según la Organización Mundial de la Salud. Pero, existe unanimidad en que representa un riesgo bajo para la población en general.

De ser un tema sanitario y científico se ha querido convertir en un tema político. Donde si el Gobierno de España no hubiera acogido en el puerto tinerfeño de Granadilla el crucero MV Hondius, se hubiera recriminado el abandonar a 14 españoles en Cabo Verde.

Si se tomó la decisión de fondear en aguas españolas, después de la muerte de tres personas y del riesgo de contagio al resto de pasajeros y tripulantes. Aparece el absurdo sentido común del Partido Popular poniendo en duda la operación y la capacidad de la ministra de Sanidad.

Los comentarios de la extrema derecha, los del «sentido común», asegurando que Pedro Sánchez “es capaz incluso de provocar una epidemia con tal de que no se hable de corrupción” . Y, para rematar el absurdo de las declaraciones y los intentos de boicoteo, por parte del presidente de Canarias Fernando Clavijo.

Desde la prohibición sin competencias de que: “No vamos a autorizar el fondeo de ese barco en el puerto de Granadilla”. Hasta la polémica de advertir sobre el riesgo de que ratas vinculadas al brote de hantavirus llegaran nadando desde el crucero a tierra firme. Y, ahora acusando al Gobierno de España, de que sabía que había infectados antes del desembarco.

Cuando la falta de sentido común, hace caer en el absurdo. En las mentiras de falta de información por parte del Gobierno. Parece que lo único que importaba era el fracaso de la operación. No hemos aprendido nada, con la experiencia del Covid-19, volvemos a repetir los mismos errores.

Ahora, que la extrema derecha ha escogido el «sentido común» como lema de su campaña. Un sentido común que no tiene nada de común y mucho de peligroso. Un peligro del que muchas y muchos, no son conscientes.

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