Solemos confundir lo que nos conviene con lo que es justo. Confundimos muchas veces las causas justas con las que nos importan e incluso con causas perdidas. Incluso podemos hablar de un cierto subjetivismo al diferenciar entre lo justo y lo injusto. Lo que para algunos es justo, puede ser para otros injusto.
Da igual el tema: una guerra, el feminismo, el ecologismo, el racismo, la orientación sexual, el aborto, la eutanasia… Todos ellos han sido escogidos por una parte de la intelectualidad y de la política para fijar su impronta sobre el mundo. Siendo muchas veces lo justo, totalmente injusto.
Por ejemplo, la teoría de la guerra justa, que es una teoría que legitima las guerras. Que hace que las guerras sean justificables. Cuando una guerra jamás puede ser una causa justa. Esto significa que las causas justas e injustas se utilizan de forma instrumental.
Entonces llegamos a la conclusión de que todas las causas justas, pueden ser pervertidas y puestas al servicio de unos determinados intereses, sean políticos o económicos. Mientras una parte de la sociedad no rechaza las guerras y las acepta de facto. Otra parte defiende el pacifismo, justificándole moral y éticamente.
Es curioso, que se pretende justificar y convencer con argumentos racionales que las cosas injustas se conviertan en justas. En este mundo sigue siendo necesario que haya personas o héroes, que luchen por causas perdidas, pero que son justas.
Por suerte hay personas que se movilizan a favor de causas justas. Contra las guerras, contra las hambrunas, contra las dictaduras. A favor de la libertad, de la democracia y del Estado de Derecho. Sin ellos y ellas, está sociedad sería un poco más injusta.
Hoy domingo 10 de mayo, una flotilla zarpará desde Barcelona hacia Cuba para llevar medicamentos, alimentos y equipos fotovoltaicos destinados al Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, de La Habana.
Una iniciativa impulsada por más de 20 organizaciones sociales y políticas con el objetivo de romper el bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos, que dura más de 65 años. Y, que ha aumentado desde el 29 de enero, en que Donald Trump impuso aranceles a aquellos países que suministren petróleo a Cuba y sancionando a todos los que apoyan al régimen cubano.
Solidaridad con Cuba es una causa justa, no por la supervivencia de un castrismo que ha empobrecido a Cuba y les niega un futuro sin libertad. Sino como una acción de solidaridad con 11 millones de cubanos, que no tienen lo más imprescindible para subsistir. Y, con la amenaza de la toma de Cuba, por parte de Trump.
La flotilla «Rumbo a Cuba«, como días pasado lo fue la «Global Sumud Flotilla» rumbo a Gaza y asaltada por la Marina israelí en aguas internacionales. Es una forma de defender causas justas, donde activistas ponen en juego su vida y libertad por una justicia, que no interesa casi a nadie.
Personas como Saif y Thiago, que fueron retenidos ilegalmente bajo amenazas de muerte y torturas, el 30 de abril y que por fin han sido liberados hoy domingo. Personas que luchan por una causa justa, en contra del bloqueo de Israel a Gaza. En definitiva, por un mundo mejor.

