En este momento estás viendo Señalar no es periodismo.

Señalar no es periodismo.

A todos nos gusta ser tratados por un médico, por un abogado o por un profesional acreditado en cualquier circunstancia. En el periodismo se han infiltrado influencers, comunicadores,  seudoperiodistas y agitadores que por su gran actividad en las redes sociales y el número de seguidores, les gusta señalar a personas sin ningún tipo de respeto.

La forma de informarse ha cambiado, principalmente entre los más jóvenes. Las redes sociales se han convertido en el medio para informarse, donde han aparecido personas que lideran la opinión pública. Donde conectan con una audiencia en los medios digitales, que al final traspasa a los medios de comunicación tradicional.

Estos influencers se han convertido en el principal foco de atención y en el primer reclamo de las grandes marcas para mostrar sus productos e imagen. Han sustituido la influencia de los periodistas que eran líderes de opinión, en cadenas de radio, televisión o periódicos. Donde no es necesario ser periodista para dar una supuesta información u opinión, donde el señalar, el atacar es su principal objetivo.

Lo que diferencia a un seudomedio de un medio periodístico son las buenas prácticas periodísticas y el cumplimiento de estándares de transparencia. Aunque muchas veces también tienen intereses económicos fundamentales que influyen en su funcionamiento, contenidos y línea editorial.

Mientras los seudomedios operan al margen del periodismo profesional, sin cumplir normas éticas ni deontológicas, priorizando el interés del emisor sobre el derecho a la información. Con la propagación de noticias falsas, desinformación o bulos, a menudo con la intención de señalar a ciertos políticos o profesionales.

Incluso se han colado en la información parlamentaria, donde estos comunicadores se convierten en meros agitadores. Tomando la palabra sin autorización en el turno de preguntas, interrumpen la rueda de prensa e incluso se permiten el lujo de insultar a los portavoces. Persiguiendo a periodistas o políticos o acosando a la esposa del presidente del Gobierno.

Estos profesionales de la provocación y de la manipulación, reclaman su libertad de expresión, manipulando y amenazando de forma fascista a políticos, periodistas o familiares. Que utilizan sus redes sociales para publicar nombres, fotos e incluso direcciones.

El amenazar, insultar y señalar en redes, no es periodismo, es matonismo. No existe ningún respeto en estas personas vinculadas con grupos de ultraderecha, que su único objetivo es señalar, obteniendo vídeos virales con una cierta dosis de victimismo, sin respetar unas elementales normas de convivencia. Donde parece que son los demás los que agreden, en vez de ser agredidos.

Todos los grupos parlamentarios están dispuestos a establecer un código sancionador para estas prácticas. Todos menos PP y Vox.  La democracia necesita expulsar a estos personajes que basan su presencia en mentiras, en desinformación y en odio. Que defienden a unos determinados partidos políticos y su ideología de ultraderecha.

Estos influencers y comunicadores  han conseguido captar la atención de los más jóvenes. Los medios de comunicación tradicionales ya no interesan a las nuevas generaciones. Recurren a TikTok, Instagram o Youtube, en la que el lenguaje sencillo, directo, de igual a igual, mayor creatividad y rapidez lo prefieren a los medios de comunicación tradicionales.

Sus seguidores pueden encontrar mensajes de odio, bulos y desinformación. Donde lo importante es señalar. Noticias con información errónea, que la mayoría de sus seguidores no distinguen. Pero, que siguen con otros contenidos de entretenimiento, de compras y personajes de la red, de la cultura  o el arte.

Señalar no es periodismo y mucho menos cuando las informaciones sobre ideologías, elecciones. enfermedades, vacunas o catástrofes siempre tienen la misma misión negacionista, terraplanista y con teorías conspiranoicas que solo derechichan y polarizan a la sociedad. Sin verdadero periodismo no hay libertad, ni democracia.

Deja una respuesta